DRIVE ALL NIGHT

... conducir toda la noche. Y tú a mi lado. Ahhhh... la conversación de nuestro silencio habitaría en verdad aquello que somos. Lo que exactamente somos. Almas gemelas que buscan rozar la eternidad; tocar un poco de razón para esta sed que nos convierte en ángeles caídos. A menudo pienso en tu alma. A menudo... 

Me gustaría conducir toda una noche y que tú estuvieras a mi lado; sería como encontrar la seguridad que no tienen mis ojos en la noche. La noche. El tiempo oscuro del alma. La no-palabra.Y tú y yo atravesando esa carretera sin destino con los faros de nuestro coche. Dos faros. Paralelos. Encaminados. Hermanados. Ir a la busqueda de un poco de sentido para esas emociones que no encuentran ni sosiego, ni palabra que las repose. Pero... hay canciones que...

Hay canciones.

Siempre pienso en ello.

Don´t cry, don´t cry...  don´t cry now...baby,..
... tienes mi amor.



FIEBRE


... y no te habías ido del todo. Y como siempre, llegabas en el momento exacto; en el de la salvación. Qué tendrán tus palabras. Qué tendrá esa fiebre que sólo puede ser frenada por la palabra. La palabra.

Escuché una entrevista, tu voz, tu ritmo... cuando entonces nada había sido tragado por el silencio. El silencio. Qué miedo hay detrás de ese silencio, ese que nos deja sordos cuando ya no se oye la voz que era un mundo. Grito. Aullido silenciado por la palabra. Tu palabra. La palabra de esa fiebre que nos hace habitar mundos ficticios que no por irreales son menos verdad. La verdad. 

Atrapados en la madeja del tiempo buscamos insistentemente el hilo del que tirar. Enhebramos nuestra mente al sonido de tus palabras, Hilamos poco a poco pensamientos Vamos tejiendo el silencio. En tu palabra, el consuelo de otra voz, de otra vida, de otras emociones... quizá parecidas a las nuestras, quizá no... Consuelo. Volver a la barca que nunca naufraga. Habitar la palabra perdida. Colocar las palabras que nos defienen, una por una. Alegría y dolor.

Gracias por la palabra. Don. Regalo. Consuelo.Verdad. Gracias por la voz. 

No te mueras todavía... ritmo, costura, ventana, huerto, cuento, barca, fiebre... MADRE.

Cuántas palabras me has dejado. Y con qué consuelo me aferro a ellas. Fiebre, ventana, huerto, retahílas, sueño, reloj, interlocutor, hilo... madre, mamá, mami... consuelo.

No... no te habías ido. A pesar del silencio.






PASABA POR AQUÍ... POR AQUÍ.




Cuánto tiempo sin posarme sobre esta página en blanco. Sin embargo sé que no es un regreso, que estas palabras son sólo una coincidencia, un pasarse por aquí de la mano de la añoranza. El mundo, la vida, lo transforman todo, Han pasado muchas horas... desde ese último post. Me pregunto si alguna vez este tirar del hilo volverá a ser hábito y no sólo casualidad.

Sí, ha pasado mucho tiempo.

Me tuve que despedir de tu infancia, Diminuta. Ahhhh... aún la busco entre fotografías y dibujos. En figuritas, cuentos y parques. Pasar por aquí era hacerlo siempre de puntillas. Aún puedo sentir el dolor de esta despedida.

Me tuve que enfrentar a la llegada de tu adolescencia, trecho que no hacía más que recordarme que nada vuelve. Y aunque me presenta un esbozo de la gran mujer que serás, lo cierto es que tiene escalones duros. Nos despedimos de un modo de estar íntimo, intangible e indestructible para pasar a un estar más inestable; para bien y para mal. Me ayuda mucho el esbozo de la mujer íntegra que ya veo en ti, pero me duele el adiós de tu infancia como si me arrancaran un trozo de piel. Y tengo miedo. El mundo es ya más inestable, destructible y cruel. Te quiero, Diminuta, eso es lo que no cambia.

Me voy acostumbrando a la debilidad de las personas que han sido todo un mundo. Ahhh... este dolor es inconsolable. Sólo el amor que siento por vosotros me llena de gratitud cada vez que os doy la mano, cada vez que pienso en mi suerte de teneros y poder estar a vuestro lado. Es cierto, vuestra sombra sigue siendo alargada. Sois esa presencia que cobija sin hacer nada. Cómo os echo de menos cuando no estáis!!! Cada vez que os vais, dejáis generosidad, paciencia y añoranza. Mi casa es mucho más bonita cuando vosotros la trasteais... tiene incluso más luz.

Asumí nuevos horarios, nuevos escenarios profesionales, mucho estudio.

Hubo un cambio de certezas que me dejó inestable y sin rumbo. Salí de mi zona de confort. Lo hice altiva, pero con miedo. Mucho miedo. Fue duro. Hoy me alegro. La vida me puso de nuevo entre sus cuerdas. Sacó de mi una persona más segura y reafirmó mi integridad. Ahora sé que era un empujón vital; de esos que la vida impone para que no te abandone el alma. Gratitud.

He despedido personas insustituíbles. Ese dolor estará ya para siempre. Sólo la oración consigue que su recuerdo no sea una insondable negrura. Porque cuando pienso que ya no están, la Nada amenaza con derrumbar todo mi mundo. El mundo ya no es seguro. Silencio. Oración. Búsqueda.

También llegaron personas nuevas a mi tiempo. Algunas aún están, otras se fueron y alguna simplemente se convirtió en olvido. Ires y venires de los afectos,,, y los amigos, los amigos siempre ahí.

Ahhhh... qué pilar indestructible es la amistad. Y qué necesaria. Tambores en la lluvia.

He llorado y he reído. Mucho.

Mi cabeza siguió escribiendo, pero mis manos decidieron el camino del silencio. Un silencio solitario que fue colocando cada segundo en su significado exacto, He habitado mi soledad. Una soledad con muchos matices; a veces desgarradora y otras absolutamente sublime. Ah... y el alma. Qué voy a decir del alma; presencia, tesón, voluntad, firmeza. Siempre esperanzada a pesar del cuerpo agotado y la mente desmadejada. Gracias por esta alma... gracias por toda ella... alma que quizá ni merezco.

La vida... el tiempo... descubrirse. Eso es caminar.

A saber cuándo mis manos volverán a pasarse por aquí. Precioso lugar este, no por sostenerlo yo... no... sino porque es mi regalo para ti, Diminuta. Me gusta que te guste,

Y ojalá te pueda acompañar siempre. TQM.







UN TAMBOR EN LA LLUVIA








 "Cada mañana ¿dónde se va pensativa la primavera?"
Yosa Buson



Eso digo yo... ¿dónde se habrá ido la pensativa primavera?

Aquí, llueve y llueve...  el aire limpio se respira hondo. Viene bien que se haya escondido un poco esta primavera tumultuosa, esa es la verdad. Porque a pesar de la aparente tristeza que tiene siempre el gris, la mirada se entorna hacia los cristales llenos de gotas sabiéndose esperanzada; es capaz de sentir y brillar ante la pureza transparente del agua. Un alma no se anula así como así; quizá pueda sentirse desorientada, herida, perdida... pero siempre retorna. Al origen. Y vuelve a empezar.

Este día gris me ha traído al recuerdo del sonido de la gente valiente,del de los tambores resonando que le comunican a los soldados acorralados que sus compañeros ya están aquí. Que no lo han dejado solo. Y uno en verdad, nunca está solo, a pesar del gris.

Me ha venido muy bien tu ausencia, primavera, por fin comienzo a respirar. Y respiro tal cual soy. Hoy, en el que un día gris, me recordó el sonido de la risa que aún retumba en mi alma. Caray, la vida, qué manera tiene de ponerlo todo del revés, para que todo vuelva a ser la esencia de lo mismo. Esa esencia, que jamás querrías perder. Así que, de momento, voy a dejarme empapar por la lluvia... mientras oigo a lo lejos, un sonido familiar. Y volveremos a soñar de nuevo con imposibles. Ah... que tozuda, la esperanza.

*para ti, que sabes. Porque en mi gris, siempre hay un tambor que me recuerda que no, que ya no estaré sola.

EL MUNDO DE LA POSIBILIDAD.

"LA LOCURA TIENE UN NIVEL SUPERIOR AL DE LA CORDURA". Juan Goytisolo. 



Siempre que nos enfrentamos al éxito, cuando habitamos y trabajamos la posibilidad, hay un segundo, tan sólo un segundo, en que habitamos el fracaso. No puede ser de otro modo cuando ya se ha vivido. Cuando uno ya se ha caído y levantado otras veces. Sin embargo, el ser humano es un misterio. A pesar de los fracasos, seguimos siendo capaces de habitar la posibilidad desde la luz de la esperanza. Es sorprendente ver al ser humano levantarse, mirar al horizonte, y ponerse en camino de nuevo. Siempre ya con cierta falta de cordura; cual Quijote, miramos el horizonte del día que empieza, y sin haber perdido ninguna de nuestras locuras, volvemos al camino a la hora del alba. Ilusión. Intemperancia. Y lo hacemos a pesar de esos segundos presentidos del fracaso, que a modo de Sancho Panza, le intenten dar cordura, inteligencia y mesura a nuestra ilusión.

Sí, cuando uno ya ha vivido, cuando uno ya se ha levantado varias veces del suelo a lo largo del camino, uno vuelve a caminar. Y sabe que la soledad que habita, siempre, siempre, será consuelo. Cual Quijotes, salimos al camino una y mil veces, con nuestra pequeña mochila de posibles sin olvido, con nuestra fortaleza de fracasos vividos, y con una medida del yo clara en la retina de los ojos. Vivir es eso, ir descifrando el alma que somos. Y desde ella, salimos de nuevo al camino. Es así, sólo el camino es significado y la locura los zapatos con los que damos un primer paso de nuevo. Es así. Una y otra vez. Volveremos a plantar nuestra casa en los campos de destrucción que hemos pisado. Volveremos a intentarlo. Nada es tan tenaz como la esperanza. Es capaz de vencer cualquier miedo, incertidumbre, abismo que se le enfrente. Sin armadura. ¡Ah... esa nacionalidad cervantina!




ERES.

La distancia no rompe nada, sino que lo hace todo más evidente, más real. Te fuiste y regresaste por primera vez sola. La muchacha alegre que marchaba, seguía sonriendo a su regreso. Valiente y alegre, se enfrentaba a sus primeros momentos de libertad; por primera vez responderías sola a tus alegrías, a tus decepciones, a tus sentimientos, a tus necesidades. Y volviste libre, más libre si cabe que cuando saliste; rotunda, alegre y sabia.

Es maravilloso verte crecer. Me quedo embelesada cada vez que mueves las alas de tu libertad. Sí... en tus ojos de infancia se podía intuir ya la mujercita que eres hoy. Independiente, sólida, tímida y con un corazón inmensamente alegre. La armonía de tu soledad tiene un semblante rotundo. No te podrán vencer. Caerás, pero nunca vencida.

El mundo permanecerá a tus pie, y harás de ese mundo algo mejor. Lo llevas en el alma. Y no. No te doblegará ningún soplo amargo, ninguna melodía triste, ningún desenlace ruin; te sostendrás firme en las horas duras de tu vida. Toda vida las tiene. Y sabrás salir de cada desencuentro de forma serena, libre y sonriente.

Sonreirás cada vez que salgas al camino; ya lo hiciste. Lo volverás a hacer. Serás firme en cada una de las piedras con las que el camino te haga tropezar. Sabrás dejarte acompañar de la transcendencia en tus horas de soledad. Y regresarás con un semblante firme al lugar donde siempre se te espera;a  tu casa.

Eres así. Sé que no es el estilo de tu tiempo, tiempo de lideresas cobardes disfrazadas de valentía descarada y ruin. Tú no eres así. Y yo deseo que no dejes nunca de ser como eres. Has sabido captar las herramientas que necesitas para salir al mundo, las has hecho tuyas, y has salido a tu tiempo. A tu mundo. Tienes mucho ganado, aunque aún tú no lo sepas. No, no dejes de ser así. Eres admirable.

Has llegado rendida de tu viaje a través de las horas de tu libertad. Atravesaste la frontera de tu infancia con una enorme sonrisa, y regresaste convertida en una mujercita de mirada firme. Qué enormemente orgullosa estoy de my funny little girl. 

Todo esto me ha salido mientras he susurrado en tu oído que te quiero, en ese preciso instante en que paso mis dedos por tu pelo mientras duermes, en estos minutos en que el sueño te ha vencido y permaneces ausente echada en el sofá. Regresaste aún más grande que cuando te fuiste.

Sí... la vida sigue. Seguirás creciendo y yo te seguiré echando de menos en cada uno de los viajes de tu libertad. Te quiero. Si es que no me cabe tanto amor en el corazón; se me desborda ante la consciencia de que tú eres. ERES. Eres y he tenido la fortuna de ser tu madre. Nada más importa. Y no, no me cabe tanto amor. Se desborda en este preciso momento por mis ojos...





GIGANTES.


Te vi grande, sereno, triste, agradecido y esperanzado. Me puse a tu lado, siempre quiero estar a tu lado, siempre. Me gusta acompañarte a todo, en todo escenario que te duela quiero estar yo, en los que sonrías, también.Tu sombra de gigante es el pilar más seguro que la vida me ha otorgado. Lo ha hecho durante años, y aún estás. Soy una privilegiada. Cuánto te quiero. Cuánto te necesita aún mi debilidad. Qué enormemente pequeña soy, y qué feliz a tu lado.

Te he visto despedir a tus hermanos con inmensa serenidad, gratitud y dolor. Las personas generosas son serenas, eso pienso cuando te veo, cuando te observo, cuando te pienso. Saben traspasar los límites de la vida, las despedidas y el dolor. Saben que cualquier límite es el inicio de algo mejor. Que hay que traspasar fronteras aparentes para llegar a lo incomprensible. Tu eres así, una atalaya que lo mira todo con serenidad. Una torre vigía que no pierde el sentido, el significado ni el tesón de sus pasos cuando el dolor parece no dar sentido a nada en el camino.

Quiero ser como tú; sólida, grande, alegre y generosa. Quiero para mí tu sombra de gigante; he de comenzar pues a ser más generosa, humilde y constante.Te quiero, papá.