LA MARIONETA.


 

 

_ El corazón, que era un inocente muñeco de papel, se quedó arrinconado, preso por el viento, en una callecita sin salida._ 

Ana María Matute.



A veces  tengo esa sensación de no estar en donde realmente estoy. Es como si el escenario en el que me toca permanecer no me perteneciera; soy la marioneta de otra historia, de otro paisaje, de otro elenco de marionetas totalmente diferente aL que en ese preciso instante me acompaña. Marionetas con las que hablo, con las que intento conectar. Es entonces cuando no sé muy bien en calidad de qué y porqué habito dicho escenario y echo de menos profundamente a los de mi tribu. 

El sentimiento de no pertenencia es terrible. Ves el deambular de las personas y te haces consciente de que tus pasos no son esos, que tu camino es otro, que no quieres luchar por las mismas cosas, que sus sentimientos no son los tuyos, ni su motivación, ni su energía, ni ese optimismo flower-power que hoy lo rodea todo. Ese ritmo desenfrenado de las cosas no es el ritmo lento de tu mirada. Llega entonces el instante preciso en que te bajas del tren; ni siquiera cambiar de vagón sirve ya. Y sola, en un paisaje que en ese momento se descubre como un regalo, empiezas a caminar. Solo tú, con tus pasos y tu miedo.

Quién sabe bien si en ese momento empiezas a perderte o no, si es la opción indicada o sólo una quimera; si es tu camino exacto o simplemente una confusa calleja. No sabes, pero avanzas con todo tu bagaje; el dolor acumulado, la alegría que aún retumba en tu pequeño corazón, la libertad de tu mirada y el miedo de tu corazón. Avanzas como a ciegas, pero avanzas.

Así ha sido hasta ahora; un caminar libre a veces semiinconsciente que al final demostró estar dotado de significado. Cada círculo de la vida ha sido cerrado fielmente a lo que es tu mirada. No te has perdido a pesar del sufrimiento, de los errores, de las piedras que te magullaron los pies y el alma. El corazón siempre gana; a pesar del viento, a pesar de las callejas sin aparente salida, a pesar de u inseguridad.

Ana María Matute, yo también he habitado ese pequeño teatro; también me he dajado llevar y traer, pero nunca perdí la consciencia de que ese teatro no era el mío. He ido y he venido, me he caído y me he levantado, y nunca perdí el corazón, ese inocente muñeco de papel que a veces arrincona el viento en callejas sin aparente salida. Pero se sale, siempre se sale. 

Hoy veo ante mi un nuevo paisaje. Veamos... veamos... 

Hoy, Ana María Matute, mi recuerdo se llena de tus palabras y siente gratitud por ese Pequeño Teatro, hoy mi pensamiento se convierte en una oarción por ti.Vuelve la luz.



EL RITMO DEL MUNDO

Vuelvo, no quiero perder la necesidad de la escritura. Y si no se escribe, se vuelve a perder. Falta de tiempo. Cómo se nos escurre el tiempo entre las manos, levemente, sin percibir que se nos escapa a raudales. Y se nos va, todo ese tiempo del que disponemos se vuelve escaso, se vive simple, y de repente nos encontramos en senderos tan densos y largos, que cuántas veces nos hemos perdido y nos volveremos a perder; y con qué facilidad. Somos entonces como niños desorientados, solos y hasta enfurruñados.

Nos mantenemos entonces fuera del mundo-verdad, sufrimos la pérdida de nuestrade vitalidad. La discordancia de ritmos se hace consciente en ese mismo instante en que se mira a un otro. No acompasamos nuestro tiempo. Nos quedamos aislados, solos, egoístas. Cuánto se nos exige, de lo importante, y qué traicionero es ese correr en el tiempo. Se nos olvida lo fundamental, lo esencial, la permanencia, mientras desesperadamente perseguimos lo efímero. Eso que no valdrá nada cuando en el futuro miremos hacia el recuerdo que seremos.

Quisiera frenar el ritmo de mi vida, este ir y venir cumpliendo horarios y actividades que me dejan exhausta y me hacen sentir tan pequeña. Muy pequeña. Sobretodo cuando veo su grandeza, la de mis padres. Y yo tan perdida entre las obligaciones de este mundo, y ellos tan serenos, viendo como voy y vengo; adaptándose a mis carreras y siempre sonriendo a mi falta de tiempo, a mi ritmo rápido, turbulento. Cuántas veces me he perdido y desconcertada, vuelvo a empezar mi lucha contra ese tsunami que a veces es la vida.

Es un privilegio dejarse empapar por el ritmo pausado de la sabiduría, por sus alegrías sencillas, por su mirada brillante y serena. Regreso a casa con mis carreras de toda la mañana, mi indescriptible ritmo laboral que se me queda pegado en cada músculo, en cada fibra nerviosa, y de repente, el choque. Toda esa energía se estrella cada día con la mirada-verdad del mundo. 

No es fácil ese choque, me deja como una niña perdida, una niña que se pregunta sorprendida a dónde quiere llegar así, tan rápido. Llegarás a Ítaca... se dice, pero por favor, primero respira tu viaje, disfrútalo, tócalo con las manos en estos momentos en los que la presencia de tus padres es aún el todo. 

Descolocada, ubico mi cansancio, respiro hondo, y me digo: es tiempo de ritmo lento. Ritmo lento. Cuando logro imponer la cordura en la realidad que vivo, me convierto en un alma más del mundo, al lado de otra, y de otra... Ritmo lento. Ritmos acompasados entre personas donde la palabra se queda serena, atemperada, acompañada de un café, un bizcocho y muchos recuerdos y no pocos silencios de los que hablan, de los que gritan cariño. Habitas entonces, el ritmo del mundo. Ese que determinará para siempre la melodía de tu vida.Tu fortaleza. Lo que nunca dejará que te pierdas del todo.



UNA MUJER EN FUGA





¨Lo que sorprende es la mirada. Como ocurre con algunos rostros no hay convergencia entre el ojo izquierdo y el ojo derecho. En su caso, mientras el ojo derecho se muestra alegre y tiende la vista hacia afuera para ver, el izquierdo se retrotrae y parece guardar una cierta tristeza y soledad. Reflejo de dos actitudes que convivirían siempre en el ánimo de la escritora, luchando entre sí; el esfuerzo por preservar la propia alegría, su permanente sonrisa en el rostro iría de la mano con la melancolía del que siente no tener a nadie en el mundo. Una mirada, en fin, mucho más sombría de la existencia; que se alzaría dominante en su obra literaria.¨

¨Frágil, pálida y exánime siguió siendo una criatura hermosa hasta el final. Y algo de aquella tierna magia y atractivo que podía emanar de su figura y de sus palabras se mantuvo firme, a pesar de todos los fantasmas que siembran una vida truncada. Al morir, pudo descansar de la vida, y por fin, de la literatura.¨

CAMINAR Y PERDERSE

Han sido muchos los pasos, largo el camino, que aún sigue... Ya no me paso apenas por aquí, físicamente. Mentalmente siempre permanezco; escribiendo. Las palabras se amontonan y quieren describir una emoción, una mirada, un libro, un recuerdo, un hecho, un reencuentro, una pérdida... todo, todo se acumula al hilo de cada paso. Pero no he vuelto ... y lo echo de menos, tanto...

Y siempre, siempre, querré volver. Pero han pasado tantas cosas, tantos libros, sentimientos, aprendizajes, ganancias, pérdidas, alegrías, tristezas, viajes, ... que no sabría por donde empezar. Quizá, quizá... sea. Algún día.




VIVIR

Caminando... cuántos libros, canciones, viajes, emociones y personas en ese camino. He viajado lejos con la mirada del recuerdo, desde allá lejos me doy cuenta de que el futuro ya está aquí. He perdido muchas cosas valiosas de las que encontré en el camino, pero... ¿me sé despedir? ¿Soy capaz de decir adiós con la sonrisa en mi rostro y el alma llena de agradecimiento? No. No sé. No sabré. No quiero más despedidas...pero llegarán. Lo harán como hace siempre la aparición de la mañana o la despedida de la tarde; vestidas de misterio.

He encontrado y perdido, me he reencontrado y vuelto a perder. Pero no sé despedirme. No sé hacerlo sin dolor a pesar del infinito agradecimiento por la presencia de todo aquello que iluminó mi vida (personas, emociones, experiencia, miradas...). A pesar de la esperanza en que las cosas van y vienen, en que las personas que no están dejan siempre lugar a otras muy necesarias. Sin embargo algunas de esas personas son y serán insustituibles. También algunos espacios, estancias, colores, y momentos, Despedirse es siempre un dolor que se convertirá en añoranza, en recuerdo, en deseo imposible. Nada vuelve... ¿o sí? Ahhhh... la esperanza. Esa indomable jovencita que no está dispuesta a callarse jamás.





HÉROES

Por ese otro, todos tenemos un alguien, que un día nos hizo reír, que nos recordó lo importante que es la risa, así, sin más. Alguien que sin saberlo durante unas horas te enseñó un camino nuevo, te llevó a la sorprendente persona que habías olvidado que eres y te dejó en manos de tu libertad para que tu vuelo fuera alto. Hoy lo has recordado, desde la perspectiva de tu mirada hoy.


 Pues eso. #gracias



EL CAMINO DE LAS PALABRAS.

Ahhhh... cuánto tiempo ha pasado, apenas me dejado caer por aquí, son muchos los pensamientos que he querido dejarte, pero las palabras no fueron capaces de llegar y acurrucarse aquí. Sin embargo, te he pensado innumerables veces. Te he mirado desde el silencio; y cada vez que lo he hecho, me has dejado un recuerdo entrañable, la memoria de algún sentimiento que me recuerda quién fui y quien aún sigo siendo. Fueron palabras que hicieron de este espacio su casa, que se convirtieron en momentos que descansan para volver a ser vividos de nuevo; eres el regalo inesperado que me devuelve siempre a un tiempo en el que el sonido que lo abarcaba casi todo era la risa. Pienso muchas veces en este espacio. Que sea inmortal, me digo. Que esté siempre aquí para darme perspectiva, horizonte y raices. Fui, soy y seré. _¿Seré?_ Me esperas y te busco, siempre. Hoy ha sido un día diferente; un día de amistad. Y necesariamente he tenido que recalar de nuevo aquí; a este lugar de reposo. Si algo son los amigos es eso, reposo. Mis palabras han necesitado venir a quedarse hoy aquí, quieren acurrucarse,  convertirse en este sentimiento que me empuja a escribir. Quieren hacerse recuerdo, quieren estar, que no se te olvide hoy. Te he echado mucho de menos. Mucho.

Y pienso en qué compleja es la vida, maravillosa y esperanzada. Qué dura y firme también. Siempre con sus curvas dispuestas a sorprendernos, a cobijarnos, y a dejarnos templaza; justo cuando doblamos la esquina ya estenuados, agotados, mermados... aparece ese hilo conductor, ese amigo, unas palabras o un blog. Cuánto tiempo ha pasado, y cuántas ganas de volver. Ahhhh... ese grito desgarrado y toda su esperanza. Nada está perdido, nada.

DRIVE ALL NIGHT

... conducir toda la noche. Y tú a mi lado. La conversación de nuestro silencio habitaría en verdad aquello que somos. Lo que exactamente somos. Almas gemelas que buscan rozar la eternidad; tocar un poco de razón para esta sed que nos convierte en ángeles caídos. A menudo pienso en tu alma. A menudo.

Me gustaría conducir toda una noche y que tú estuvieras a mi lado; sería como encontrar la seguridad que no tienen mis ojos en la noche. La noche. El tiempo oscuro del alma. La no-palabra.Y tú y yo atravesando esa carretera sin destino con los faros de nuestro coche. Dos faros. Paralelos. Encaminados. Hermanados. Ir a la busqueda de un poco de sentido para esas emociones que no encuentran ni sosiego, ni palabra que las repose. Hay canciones que...

Hay canciones.

Siempre pienso en ello.

Don´t cry, don´t cry...  don´t cry now...baby,..
... tienes mi amor.



FIEBRE


... y no te habías ido del todo. Y como siempre, llegabas en el momento exacto; en el de la salvación. Qué tendrán tus palabras. Qué tendrá esa fiebre que sólo puede ser frenada por la palabra. La palabra.

Escuché una entrevista, tu voz, tu ritmo... cuando entonces nada había sido tragado por el silencio. El silencio. Qué miedo hay detrás de ese silencio, ese que nos deja sordos cuando ya no se oye la voz que era un mundo. Grito. Aullido silenciado por la palabra. Tu palabra. La palabra de esa fiebre que nos hace habitar mundos ficticios que no por irreales son menos verdad. La verdad. 

Atrapados en la madeja del tiempo buscamos insistentemente el hilo del que tirar. Enhebramos nuestra mente al sonido de tus palabras, Hilamos poco a poco pensamientos Vamos tejiendo el silencio. En tu palabra, el consuelo de otra voz, de otra vida, de otras emociones... quizá parecidas a las nuestras, quizá no... Consuelo. Volver a la barca que nunca naufraga. Habitar la palabra perdida. Colocar las palabras que nos defienen, una por una. Alegría y dolor.

Gracias por la palabra. Don. Regalo. Consuelo.Verdad. Gracias por la voz. 

No te mueras todavía... ritmo, costura, ventana, huerto, cuento, barca, fiebre... MADRE.

Cuántas palabras me has dejado. Y con qué consuelo me aferro a ellas. Fiebre, ventana, huerto, retahílas, sueño, reloj, interlocutor, hilo... madre, mamá, mami... consuelo.

No... no te habías ido. A pesar del silencio.






PASABA POR AQUÍ... POR AQUÍ.




Cuánto tiempo sin posarme sobre esta página en blanco. Sin embargo sé que no es un regreso, que estas palabras son sólo una coincidencia, un pasarse por aquí de la mano de la añoranza. El mundo, la vida, lo transforman todo, Han pasado muchas horas... desde ese último post. Me pregunto si alguna vez este tirar del hilo volverá a ser hábito y no sólo casualidad.

Sí, ha pasado mucho tiempo.

Me tuve que despedir de tu infancia, Diminuta. Ahhhh... aún la busco entre fotografías y dibujos. En figuritas, cuentos y parques. Pasar por aquí era hacerlo siempre de puntillas. Aún puedo sentir el dolor de esta despedida.

Me tuve que enfrentar a la llegada de tu adolescencia, trecho que no hacía más que recordarme que nada vuelve. Y aunque me presenta un esbozo de la gran mujer que serás, lo cierto es que tiene escalones duros. Nos despedimos de un modo de estar íntimo, intangible e indestructible para pasar a un estar más inestable; para bien y para mal. Me ayuda mucho el esbozo de la mujer íntegra que ya veo en ti, pero me duele el adiós de tu infancia como si me arrancaran un trozo de piel. Y tengo miedo. El mundo es ya más inestable, destructible y cruel. Te quiero, Diminuta, eso es lo que no cambia.

Me voy acostumbrando a la debilidad de las personas que han sido todo un mundo. Ahhh... este dolor es inconsolable. Sólo el amor que siento por vosotros me llena de gratitud cada vez que os doy la mano, cada vez que pienso en mi suerte de teneros y poder estar a vuestro lado. Es cierto, vuestra sombra sigue siendo alargada. Sois esa presencia que cobija sin hacer nada. Cómo os echo de menos cuando no estáis!!! Cada vez que os vais, dejáis generosidad, paciencia y añoranza. Mi casa es mucho más bonita cuando vosotros la trasteais... tiene incluso más luz.

Asumí nuevos horarios, nuevos escenarios profesionales, mucho estudio.

Hubo un cambio de certezas que me dejó inestable y sin rumbo. Salí de mi zona de confort. Lo hice altiva, pero con miedo. Mucho miedo. Fue duro. Hoy me alegro. La vida me puso de nuevo entre sus cuerdas. Sacó de mi una persona más segura y reafirmó mi integridad. Ahora sé que era un empujón vital; de esos que la vida impone para que no te abandone el alma. Gratitud.

He despedido personas insustituíbles. Ese dolor estará ya para siempre. Sólo la oración consigue que su recuerdo no sea una insondable negrura. Porque cuando pienso que ya no están, la Nada amenaza con derrumbar todo mi mundo. El mundo ya no es seguro. Silencio. Oración. Búsqueda.

También llegaron personas nuevas a mi tiempo. Algunas aún están, otras se fueron y alguna simplemente se convirtió en olvido. Ires y venires de los afectos,,, y los amigos, los amigos siempre ahí.

Ahhhh... qué pilar indestructible es la amistad. Y qué necesaria. Tambores en la lluvia.

He llorado y he reído. Mucho.

Mi cabeza siguió escribiendo, pero mis manos decidieron el camino del silencio. Un silencio solitario que fue colocando cada segundo en su significado exacto, He habitado mi soledad. Una soledad con muchos matices; a veces desgarradora y otras absolutamente sublime. Ah... y el alma. Qué voy a decir del alma; presencia, tesón, voluntad, firmeza. Siempre esperanzada a pesar del cuerpo agotado y la mente desmadejada. Gracias por esta alma... gracias por toda ella... alma que quizá ni merezco.

La vida... el tiempo... descubrirse. Eso es caminar.

A saber cuándo mis manos volverán a pasarse por aquí. Precioso lugar este, no por sostenerlo yo... no... sino porque es mi regalo para ti, Diminuta. Me gusta que te guste,

Y ojalá te pueda acompañar siempre. TQM.







UN TAMBOR EN LA LLUVIA








 "Cada mañana ¿dónde se va pensativa la primavera?"
Yosa Buson



Eso digo yo... ¿dónde se habrá ido la pensativa primavera?

Aquí, llueve y llueve...  el aire limpio se respira hondo. Viene bien que se haya escondido un poco esta primavera tumultuosa, esa es la verdad. Porque a pesar de la aparente tristeza que tiene siempre el gris, la mirada se entorna hacia los cristales llenos de gotas sabiéndose esperanzada; es capaz de sentir y brillar ante la pureza transparente del agua. Un alma no se anula así como así; quizá pueda sentirse desorientada, herida, perdida... pero siempre retorna. Al origen. Y vuelve a empezar.

Este día gris me ha traído al recuerdo del sonido de la gente valiente,del de los tambores resonando que le comunican a los soldados acorralados que sus compañeros ya están aquí. Que no lo han dejado solo. Y uno en verdad, nunca está solo, a pesar del gris.

Me ha venido muy bien tu ausencia, primavera, por fin comienzo a respirar. Y respiro tal cual soy. Hoy, en el que un día gris, me recordó el sonido de la risa que aún retumba en mi alma. Caray, la vida, qué manera tiene de ponerlo todo del revés, para que todo vuelva a ser la esencia de lo mismo. Esa esencia, que jamás querrías perder. Así que, de momento, voy a dejarme empapar por la lluvia... mientras oigo a lo lejos, un sonido familiar. Y volveremos a soñar de nuevo con imposibles. Ah... que tozuda, la esperanza.

*para ti, que sabes. Porque en mi gris, siempre hay un tambor que me recuerda que no, que ya no estaré sola.

EL MUNDO DE LA POSIBILIDAD.

"LA LOCURA TIENE UN NIVEL SUPERIOR AL DE LA CORDURA". Juan Goytisolo. 



Siempre que nos enfrentamos al éxito, cuando habitamos y trabajamos la posibilidad, hay un segundo, tan sólo un segundo, en que habitamos el fracaso. No puede ser de otro modo cuando ya se ha vivido. Cuando uno ya se ha caído y levantado otras veces. Sin embargo, el ser humano es un misterio. A pesar de los fracasos, seguimos siendo capaces de habitar la posibilidad desde la luz de la esperanza. Es sorprendente ver al ser humano levantarse, mirar al horizonte, y ponerse en camino de nuevo. Siempre ya con cierta falta de cordura; cual Quijote, miramos el horizonte del día que empieza, y sin haber perdido ninguna de nuestras locuras, volvemos al camino a la hora del alba. Ilusión. Intemperancia. Y lo hacemos a pesar de esos segundos presentidos del fracaso, que a modo de Sancho Panza, le intenten dar cordura, inteligencia y mesura a nuestra ilusión.

Sí, cuando uno ya ha vivido, cuando uno ya se ha levantado varias veces del suelo a lo largo del camino, uno vuelve a caminar. Y sabe que la soledad que habita, siempre, siempre, será consuelo. Cual Quijotes, salimos al camino una y mil veces, con nuestra pequeña mochila de posibles sin olvido, con nuestra fortaleza de fracasos vividos, y con una medida del yo clara en la retina de los ojos. Vivir es eso, ir descifrando el alma que somos. Y desde ella, salimos de nuevo al camino. Es así, sólo el camino es significado y la locura los zapatos con los que damos un primer paso de nuevo. Es así. Una y otra vez. Volveremos a plantar nuestra casa en los campos de destrucción que hemos pisado. Volveremos a intentarlo. Nada es tan tenaz como la esperanza. Es capaz de vencer cualquier miedo, incertidumbre, abismo que se le enfrente. Sin armadura. ¡Ah... esa nacionalidad cervantina!




ERES.

La distancia no rompe nada, sino que lo hace todo más evidente, más real. Te fuiste y regresaste por primera vez sola. La muchacha alegre que marchaba, seguía sonriendo a su regreso. Valiente y alegre, se enfrentaba a sus primeros momentos de libertad; por primera vez responderías sola a tus alegrías, a tus decepciones, a tus sentimientos, a tus necesidades. Y volviste libre, más libre si cabe que cuando saliste; rotunda, alegre y sabia.

Es maravilloso verte crecer. Me quedo embelesada cada vez que mueves las alas de tu libertad. Sí... en tus ojos de infancia se podía intuir ya la mujercita que eres hoy. Independiente, sólida, tímida y con un corazón inmensamente alegre. La armonía de tu soledad tiene un semblante rotundo. No te podrán vencer. Caerás, pero nunca vencida.

El mundo permanecerá a tus pie, y harás de ese mundo algo mejor. Lo llevas en el alma. Y no. No te doblegará ningún soplo amargo, ninguna melodía triste, ningún desenlace ruin; te sostendrás firme en las horas duras de tu vida. Toda vida las tiene. Y sabrás salir de cada desencuentro de forma serena, libre y sonriente.

Sonreirás cada vez que salgas al camino; ya lo hiciste. Lo volverás a hacer. Serás firme en cada una de las piedras con las que el camino te haga tropezar. Sabrás dejarte acompañar de la transcendencia en tus horas de soledad. Y regresarás con un semblante firme al lugar donde siempre se te espera;a  tu casa.

Eres así. Sé que no es el estilo de tu tiempo, tiempo de lideresas cobardes disfrazadas de valentía descarada y ruin. Tú no eres así. Y yo deseo que no dejes nunca de ser como eres. Has sabido captar las herramientas que necesitas para salir al mundo, las has hecho tuyas, y has salido a tu tiempo. A tu mundo. Tienes mucho ganado, aunque aún tú no lo sepas. No, no dejes de ser así. Eres admirable.

Has llegado rendida de tu viaje a través de las horas de tu libertad. Atravesaste la frontera de tu infancia con una enorme sonrisa, y regresaste convertida en una mujercita de mirada firme. Qué enormemente orgullosa estoy de my funny little girl. 

Todo esto me ha salido mientras he susurrado en tu oído que te quiero, en ese preciso instante en que paso mis dedos por tu pelo mientras duermes, en estos minutos en que el sueño te ha vencido y permaneces ausente echada en el sofá. Regresaste aún más grande que cuando te fuiste.

Sí... la vida sigue. Seguirás creciendo y yo te seguiré echando de menos en cada uno de los viajes de tu libertad. Te quiero. Si es que no me cabe tanto amor en el corazón; se me desborda ante la consciencia de que tú eres. ERES. Eres y he tenido la fortuna de ser tu madre. Nada más importa. Y no, no me cabe tanto amor. Se desborda en este preciso momento por mis ojos...





GIGANTES.


Te vi grande, sereno, triste, agradecido y esperanzado. Me puse a tu lado, siempre quiero estar a tu lado, siempre. Me gusta acompañarte a todo, en todo escenario que te duela quiero estar yo, en los que sonrías, también.Tu sombra de gigante es el pilar más seguro que la vida me ha otorgado. Lo ha hecho durante años, y aún estás. Soy una privilegiada. Cuánto te quiero. Cuánto te necesita aún mi debilidad. Qué enormemente pequeña soy, y qué feliz a tu lado.

Te he visto despedir a tus hermanos con inmensa serenidad, gratitud y dolor. Las personas generosas son serenas, eso pienso cuando te veo, cuando te observo, cuando te pienso. Saben traspasar los límites de la vida, las despedidas y el dolor. Saben que cualquier límite es el inicio de algo mejor. Que hay que traspasar fronteras aparentes para llegar a lo incomprensible. Tu eres así, una atalaya que lo mira todo con serenidad. Una torre vigía que no pierde el sentido, el significado ni el tesón de sus pasos cuando el dolor parece no dar sentido a nada en el camino.

Quiero ser como tú; sólida, grande, alegre y generosa. Quiero para mí tu sombra de gigante; he de comenzar pues a ser más generosa, humilde y constante.Te quiero, papá.



EL MUNDO DE AYER




"El mundo de ayer" es el título de un libro que me gustó muchísimo. Durante estos días lo he recordado intensamente. La verdad es que leer cualquier libro de Stefan Zweig es un lujo, pero estos días ese título ha estado de forma muy presente en mi pensamiento. 
  
Stefan desde su palabra, se va despidiendo de la seguridad, del mundo aprendido. Es un conmovedor relato que se convierte en testimonio de lo que fue Europa y de lo que la vida de cada uno de nosotros es. Es la narración de momentos y circunstancias de su vida; de la pérdida de su mundo confortable, de toda certeza, de la seguridad y sus referencias. El recuerdo de ese "mundo de ayer" que ya no existe nos deja ante un totall desasosiego, ante la inseguridad, ante la ausencia de esos pilares _algunos muy silenciosos_ que apalancabann nuestra vida imperceptiblemente, que la sostenían feliz, alegre y firme. El mundo de ayer tiene siempre el sonido de la pérdida. Es un duelo. Una incógnita. Un misterio.

Estos días he pensado que independientemente de las circunstancias históricas que nos toque vivir, independientemente de que nuestro mundo social e histórico permanezca invariable o no, todos nos vamos despidiendo de nuestro "mundo de ayer" que _unas veces lentamente y otras de forma inesperada_, se va transformando en un recuerdo, en una ausencia, en un vacío. Poco a poco lo que sostiene silencosamente nuestra vida va desapareciendo. 

Llega un día en que la nostalgia por el mundo de ayer es una realidad; y entonces darías más de lo que crees por poder volver a vivir, tan solo un ratito, de nuevo allí. Yo siempre querré volver un ratillo allí, a tu casa.

No me he podido despedir de ti. No te he podido cuidar. No estaba cerca. No sabía que las cosas se iban a desencadenar así, tan rápido. Nadie lo sabíamos. Es una quemadura en el alma no haberme podido despedir de ti. 

En tu casa ya no estarás y yo necesito aún que sigas estando allí. Para sonreír, para cobijarme en el pasado que me contabas y que yo no conocí, para acercarme más aún a mi padre, para sonreir a tu lado, para ver fotos antiguas, para que me contaras cosas, para ser más yo. 

Me gustaba hablar contigo de las cosas que son importantes y de las que no. Es un dolor rotundo tu ausencia, saber que ya no estarás cerca, que no nos saludaremos a primera hora de la mañana, que ya no estarás para charlar un ratito, para reirnos un ratito. Porque si hay algo intenso que recuerdo de ti, es la risa. Conversábamos así, a ratillos y la que saltaba. 

Cómo me ha gustado siempre entrar en tu casa. Qué ganas he tenido siempre de ir a mi casa de verano cuando sabía que tú ya te habías instalado en la tuya. La palabra casa es tremenda; ahora que ya no estás yo me siento con una casa menos; con todo eso menos que la palabra casa con tan solo nombrarla nos evoca. Cómo me gustaba ir a verte, y qué angustia no haberlo hecho más. No poder hacerlo más.

Con tu ausencia se instala en mi vida una inseguridad tremenda, una inseguridad que yo no conocía. Es tremendo saber que ya no estás. Yo no sabía de esta tristeza. Todo parece más natural cuando se habla, sí, es ley de vida... pero los sentimientos no saben de leyes cuando se vive. A los sentimientos, a la realidad, le importa tres pimientos las leyes. 

Has estado en mi vida de una manera intensa y silenciosa. Yo nunca me atrevía a decirte lo que me gustaba estar a tu lado por timidez. Me resulta muy cursi decir a la gente lo que me importa, lo que la necesito, lo que me gusta. Mi palabra era más un ir a preguntarte si querías que te fuera por el pan, de ir a hablar de cualquier tontería, de ir a buscar un poco de consuelo por pequeñas contrariedades, de buscar un libro que seguro te entretendría. Me duelen intensamente las veces que no fui, las ocasiones en que tenía pensado ir a tu lado para hacer o decir esto o lo otro, pero no fui. Me duele el tiempo que me dejé enredar por  cosas tontas, me duele el tiempo que no gasté a tu lado. Unas veces por imaginar que era mal momento, otras porque estabas ya acompañada, otras porque simplemente te imaginaba descansando, otras por no molestar.... 

Cómo me duele mi renuncio a la consciencia de la verdad. Esta incapacidad de no saber decir a la gente lo que me importa. No, yo no sé hablar de emociones sin llorar, lloro por todo. Por eso las más de las veces me callo después de haber estado un rato intentándo decir lo que siento. No quiero ser ridícula. Maldita timidez, ahora me duele a pesar de que sé que por muchos años que me dieran, nunca te lo habría podido decir. Mi incapacidad obraría de igual modo. 

Recuerdo con emoción las cosas que me decías. Me hablabas de lo importantes que son algunas cosas, y de cómo a veces luego te arrepientes de no haber hecho esto o lo otro. Yo no le daba importancia, pero claro, tu eras más sabia. Hoy a mi me duele eso mismo; no haberte dicho lo que me gustaba ir a tu casa, de loque me alegraba sentir la cercanía de tu presencia. ¿Lo notarías? Ojalá sí. Ojalá lo notaras y te callaras. Ojalá percibieses y te gustase mi alegría por tu presencia Ojalá. Que lo notaras como noto yo la alegría de mi sobrina una vez que nota mi presencia en su escenario. Pero no lo sé. Yo nunca dije nada de todo esto. Si sé de lo que nos quisiste, eso sí. Y de este tremendo dolor que es la nostalgia por tu presencia, el dolor por ir perdiendo pilares del mundo de ayer; el mundo de la seguridad. 

Los tíos y tías que son como tú aportáis con vuestra presencia una seguridad infinita en vuestros sobrinos, una seguridad de incalculable valor. Sois una casa, un hogar más. 

 El mundo de ayer... qué tremendo regalo. Mi querida tía, has sabido estar intensamente en la retaguardia; silenciosa y sonriente. Has sido un tremendo ejemplo de paciencia, solidez emocional, estabilidad, fortaleza y valentía. Has sonreído en todos los momentos difíciles de tu vida; conversadora, abierta, alegre. Has sabido aceptar las debilidades, defectos y contrariedades de quienes te rodeaban. Nos has querido a todos sin más, sin pedir más que nuestra felicidad y alegría, fuera como fuera esta. No somos conscientes del pilar enorme que es en nuestra vida tener cerca a nuestros tíos. No somos conscientes hasta que un día de silencio, ya no están. Sabes que ya no van a estar. Y sientes entonces que tienes una casa menos. 

Una presencia silenciosa sostenía mi mundo y ya no está. Sé que estarás de otro modo, pero aún no puedo sentirlo. El modo en que yo encontraba tu presencia ha desaparecido y de momento no tengo otro; sólo una angustia tremenda en el corazón. Sólo siento tu hueco y me duele demasiado. Vivimos el día a día sin ser conscientes de las personas que nos dan seguridad porque nos la han estado dando siempre con su presencia. Es tan constante, que no eres capaz de imaginar que cuando deaparezcan, con ellas caerá todo tu mundo; el mundo de ayer, el mundo de la seguridad, el que te sostenía. Siento un dolor sin consuelo y miedo. Aún me quedan hilos aquí que me sostienen, que serenan mi dolor con la palabra de la esperanza, de la serenidad, de la alegría por la vida que mi tía tuvo. Pero esos hilos un día desaparecerán, serán invisibles. Tía, quiero que sientas un abrazo muy fuerte, allá donde estés. Cuida de todos nosotros como lo hiciste aquí; desde esa presencia tuya silenciosa y alegre. Sigue cuidando especialmente a mi padre. Te echamos de menos.

MISTERIO.



Que la Luz se haga presente en cada uno de los pasos de vuestros días, 
 no importa si La podéis sentir o no; ES.
Que en nuestro camino dejemos la huella de la solidaridad, el esfuerzo, la ilusión, la alegría 
y el interés por cada persona que nos encontremos. 

Que sepamos ir rectamente hacia el corazón de las personas. 

¡¡¡FELIZ NAVIDAD...
 ...Y PRÓSPERO AÑO 2014!!!

REGRESOS.

El olor de la lana me devuelve a la levedad de lo que soy. Lo acabo de descubrir ahora mismo; cuando he puesto sobre mis hombros esa especie de mantilla-bufanda-chal que he estado tejiendo a ratos durante estos meses. Qué maravilla sentir su calor sobre mi piel ahora que empieza a dejarse sentir el frío; ese frío que aumentado, nos acompañará durante meses.

Lo tejí con una lana muy suave, de mucho pelo, que conserva aún el olor de entoces. Así olía la tienda de mi madre. Esos ovillos los había guardado ya hace mucho tiempo, cuando mi madre cerró la tienda. Me alegro de haber guardado todo aquello que me gustaba. Rozarlos con las manos, ir tejiéndolos, es uno de los placeres que me ayudan en este hoy que se me presenta complejo. Tejer es ir hilando pensamientos, recuerdos, proyectos. Tejer es adentrarse en la esencia que el alma, sin estar herida, presiente en el dolor agazapado que la vida guarda y también, en esa capacidad de equilibrio y paz que es ir dejándose llevar por el hilo. Tejer es una actividad con muchos matices; todos ellos serenos. Hay consuelos muy pequeños que son a veces la única salida. Así es este tacto hoy, como un retorno a la mirada serena, al equilibrio, a cada una de las puntadas que lo hicieron posible. Tocar esta prenda es retornar a ese mundo de verdades que a veces perdemos de tan deprisa que caminamos. Toca parada. Es otoño.

Comienza a sentirse cada vez más, este otoño. Cada otoño es el eco de todo aquello que termina; sin quererlo y a pesar del sol, hoy mi alma se ha levantado entre confusa y melancólica. Alegría y desesperación se arremolinaban en mi pensamiento. Entonces ha surgido la necesidad de dejarse llevar por lo leve, ser algo que no importa, hacer cosas sencillas que no nos enreden más la madeja del pensamiento. Sí, es cierto, la levedad del ser es un tesoro que no entienden los eficaces, las mentalidades perfectas, aquellos que tienen la economía y rentabilidad como meta. Yo nunca he sido así; para mal o para bien... quién sabe.

Sentada en el sillón he pasado por la piel de mi cara mil veces esta bufanda que me arropa; que con su olor, me ha llevado a la estancia alegre que fue mi infancia. Hoy decía Jose Luis Cuerda en twitter; "mi infancia me acoge con generosidad cuando la necesito". Yo pensé entonces que la mía también. Y por un instante he regresado a ella de la mano del olor de esta lana. Por ella dejo abrigar hoy mis cuitas, que me tienen un poco triste y desorientada. Que no saben muy bien, por qué caminos vadear o en qué mares afrontar la tormenta. Los regresos siempre son consecuencia de una especie de desorientación. Son la consecuencia quizá, de haber perdido pie. Siempre regresamos cuando estamos emocionalmente perdidos.

Vuelvo al calor que es sentir sobre mis hombros el tacto de esta mantita... y dejo volar al pensamiento. Hoy no quiero pesar; hoy quiero ser necesariamente, esa vaguedad de la levedad del ser. Y se me ocurrió dejarlo aquí... así, tan vagamente. Siempre se vuelve.

SALTANDO AL VACÍO...







 Pues sí,  va a ser que sí. Que es así. Tendrás en tus manos el hijo que necesitas; el que te sacará de tus casillas, el que dejará todas tus teorías patas arriba, el que te hará llorar mares a su lado _y por detrás de él_ . Nunca te habías conocido tan vulnerable. Por tu hijo rezarás lo que no habías imaginado _a veces ni sabrás que estás rezando, pero rezas_.Y pasará la vida. Y crecerá. Y tu disminuirás. Y descubrirás que a su lado, te has convertido en mejor persona.

Esos peques espolean de una manera tan rotunda nuestras creencias, que lo que no queda arrasado es porque es esencial. A su lado somos conscientes de cuánta cacharrería innecesaria llenaba nuestras alforjas. Sólo ellos nos colocan con los pies en la tierra, e incluso a veces, con las mismas narices en el suelo _es lo que tiene saltar al vacío, no sabes muy bien cómo vas a caer_. 

De la mano de nuestros hijos son muchas las teorías que se invalidan. Si no, que alguien me venga ahora diciendo eso de que "si tú lees ellos leen"... vamos, que se traga de un golpe certero el libro que lleve en la mano _y suelo leer aunténticos tochos, avisados están_. O esa otra que dice que la rutina, un ambiente relajado, zona de estudio, hábito diario... bla, bla, bla. Ja! Les puedo asegurar que hay musas que tienen superpoderes, y ya puedes establecer una rutina diaria con un ambiente de estudio y durante el tiempo que quieras, que la musa estará ahí, susurrante y cabezota, despertándo el mundo fantástico que tiene en el hemisferio derecho tu retoño. Y amigos, si el hemisferio derecho se despierta, den la tarde por perdida. No habrá manera. Y da igual que se respire buen ambiente. Y hablando de ambiente, recuerdo otra supuesta teoría; el éxito escolar en los niños es directamente proporcional al número de libros que hay en el hogar. Risa floja, oiga. Y para qué me voy a explicar.

Diminuta: Gracias; por el estrés que le has puesto a mi vida, por la cantidad de cosas que he tenido que colocar en la papelera con tu ayuda, por haber descubierto tan insistentemente tu hemisfeio derecho _que es magnífico y divertido_,  por colocar el mundo del revés y sobretodo, por la sonrisa, la espontaneidad, y la tenacidad que le pones a tu vida. He aprendido mucho a tu lado, y me gustas así, tan  libre... y tan pesadita.  :P

PALABRAS PARA UNA NIÑA DORMIDA.




Me pregunto dónde irá a quedarse mi voz cuando ya sea solo silencio. Si estará en el eco de las puertas de mi casa al abrirse. Si quizá lo encontrarás en las hojas de mis libros al pasarlas lentamente por tus dedos. Si estará en esa manta que tejí hace tiempo, o en esas hojas del otoño que te hacían tan feliz de niña. Cuando toco algún objeto que te gusta, lo hago asiéndolo fuertemente a mis dedos. Quisiera poder pegar en él un trocito de mi alma. Quisiera que cuando lo tocases, sintieras mi presencia. Sería un modo de estar contigo cuando mi tiempo ya no lo sea. Me gustaría que volvieras aquí, que mi pequeña ventana siguiera existiendo para ti. Que pudieras sentir mi alma al lado de la tuya en cada palabra, libro, canción... Quisiera que cuando sientas que el aire roce tu sien, pudieras sentir la fortaleza, la firmeza, y la valentía. Hay hilos invisibles, de palabras, de sonidos, de luz, de aire, de lana. Hay hilos necesarios, insustituibles, eternos. No pierdas nunca ese hilo, hija mía. Nunca. Porque es el que lleva enganchada la carcajada de tu infancia, tu felicidad de adulta, y la fortaleza de tu ancianidad. En ese hilo está mi mirada. Yo nunca te abandonaré, nunca. Tú sólo tienes que seguir el hilo. Te quiero. 


DECIR MADRE.





 Fuente de la fotografía; @NatGeoSpa

Este niño iraquí perdió a su madre. La dibujó en el suelo y duerme por la noche junto a ella. Hablar de ser madre es un infinito inalcanzable. Qué misterio tan enorme se encuentra en cada uno de los momentos de la  vida en los que hemos gritado: ¡mamá! Y la seguirás llamando aun cuando ella ya no te pueda contestar. Gracias madre, por todo eso tan grande que has metido en tan sólo cuatro palabras; MAMÁ..

Feliz día a todas las madres que son presencia, que han llenado la vida de sus hijos con su silueta, su mirada, sus gestos; que han llenado de contenido el tiempo cuando ni siquiera ese tiempo existía. ORACION  también por las madres que no tuvieron oportunidad de llenar esa palabras que son pura presencia. También por sus hijos.

Decir madre es un misterio, se mire por donde se mire. Se intuye aunque te pases por su presencia o no-presencia durante tan sólo un segundo. GRACIAS MAMÁ.





Este es mi escondite de niño. 
Aquí puedo decirte mamá, que me he encontrado con la mano asiendo el aire y mirando hacia arriba sin ver más que nubes. 
Aquí te quiero decir mamá, que el adorarte no era obedecerte sin más. 
Aquí puedo decirte, mamá, que me arrepiento del tiempo que no te di. 
Aquí te confieso mamá, que soy como tú me hiciste. 
Aquí te suplico mamá que vivas para siempre. 
Aquí te juro mamá que siempre te he amado. 
Aquí te agradezco mamá tu alejamiento tan cercano a mi. 
Aquí te aseguro mamá, que siempre me has ayudado. 
No te pido que vuelvas, porque nunca te has ido. 
No te dibujaré a ti para que nadie sepa nuestro secreto. 
Señalaré tu esencia en el aire, y te besaré. 
Acurrucaré lo que soy en tu pecho. 
Dúrame siempre aunque parezcas ausente. 
Yo haré que sientas el amor de esta pequeñita obra tuya. 
(Juanpe) 


(Y esta magnífica canción la dejó Sese cuando pasó por aquí.)


GRACIAS :))))