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BELLA

... o la sorpresa de la vida.
La vida es inteligente, sólo se necesita un poco de valentía,
y cierta dosis de ingenuidad.
Después te sorprende.

COMETAS EN EL CIELO

Una película para comprender, y para sentirse si cabe, aún más impotente, y un millón de veces más pequeño. Una gran historia en el escenario del dolor, la crueldad, y la incomprensión.




La infancia y los ojos de Hassam tienen demasiada fuerza, tanta, que nos aplastan; son la medida de nuestro egoísmo. No se me quitan sus ojos del recuerdo; su carita dulce, su confianza, su nobleza. La fortaleza de su espíritu es tan libre y colorida, como cualquiera de esas cometas. Firme. Incombustible. La fe absoluta en el amigo. El padre de Amir es firme;  inescrutable, imperturbable e inutitivo. Tiene un gran amor por su hijo. Su mirada lo mide tal cual es. Y lo ama por encima de su propia dureza, de su posible decepción. El padre de Amir es una  muralla infranqueable, una incógnita, un proyecto, la seguridad y la valentía. Amir, inseguro, débil, desconfiado, y cobarde, no alcanza a saltar hacia esa muralla que es su padre; lleno de miedos insondables, camina silencioso observando estático a su padre. Imperceptible ante su inseguridad, sus ojos los absorben todo.

Y por encima de los personajes, las cometas. Y esa lección por aprender que lleva toda una vida, hasta comprender por fin el grito alegre y firme que es siempre la amistad.

_  ¡Por tí lo haría mil veces!_ dice Hassam.




Os la recomiendo, ha sido la película del sábado.

IRRESISTIBLE GEORGE...

... y es que hoy es viernes.



EL JARDINERO FIEL

... SI ESTÁS AL LADO DE ALGUIEN QUE NO TE HACE MEJOR PERSONA, ESTÁS AMANDO A LA PERSONA EQUIVOCADA.
 

El jardinero fiel narra la historia de Justin Quayle, un diplomático británico enamorado de las plantas por encima de su trabajo. Justin es un hombre un tanto retraído pero complaciente que a pesar de creer mucho en sus ideales, poco hace por revelarse contra su monótona e hipócrita vida laboral. A lo largo del film el personaje evoluciona de una manera espectacular. Rompe con toda su vida y con toda su cobardía para descubrir quién es el autor del asesinato de su querida mujer Tessa. 


Es una historia de amor inmensa, pero por encima de ella, está el dolor de Africa: el continente de silencio. Para mí África es algo especial. Nunca la he pisado, pero cuando veo sus paisajes en el cine, o en cualquier reportaje, siento que en cada uno de sus colores, en su cielo y en su tierra, hay algo que me emociona visiblemente. Y sin embargo, nunca, nunca, mis pies han estado en suelo africano. Y si por unos instantes, a lo que se enfrenta mi mirada es a unos ojos de infancia africana, entonces el silencio se queda en nada y el alma llora. Inevitablemente. Qué poco valen tantas vidas inocentes. Este es el duro transfondo de la película; denunciar la idea de que para proteger nuestro cómodo mundo hemos de pasar por la compra de muchos seres inocentes a un precio irrisorio. No es la primera vez que hablo de esta película, y supongo que tampoco será la última. Me encantan los colores de África, el modo en como la cámara va a posarse sobre cada una de ellos, y también, en cómo es capaz de recoger la complicidad que existe entre Tessa y Justin; una Tessa apasionada y vital al lado de la diplomacia y ensimismamiento que es Justin. Y de fondo, el sonido de África, su latido, que convertirá una historia de amor, en una razón de justicia para la humanidad. La humanidad doliente que es África; esa gran desconocida.


La película se rodó en los poblados de chabolas de Kibera y Loiyangalani, en Kenia. Las condiciones de pobreza del lugar llegaron a afectar de tal modo a los participantes en el filme que estos crearon una organización llamada, Constant Gardener Trust, para ofrecer educación básica en esos poblados. Weisz, Fiennes y Le Carré son patronos de la fundación. La novela estaría inspirada en unos hechos reales: unos ensayos ilegales llevados a cabo en niños nigerianos por empresas farmacéuticas en 1996. África no es una invención, y tampoco puede ser considerada un laboratorio. África es el dolor y la miseria de muchos millones de seres humanos.

** Esta entrada es un recuerdo hacia las personas que como Blanca (Malí), permanecen en el continente negro y dejan allí la esperanza que su sola presencia ya es. Personas que en en el futuro de su recuerdo, serán siempre la candela de luz que hoy son. Lo que tú has dejado allí, Blanca, crecerá, continuará, y en ello habitará la mirada infinita de tus ojos. Al lado de personas como tú, uno se siente bastante insignificante, esa es la verdad, pero también orgulloso de haber coincidido contigo. Y uno piensa también, en cuántas veces hemos permanecido perdidos, con nuestra comodidad a cuestas. A veces lloramos por auténticas ridiculeces, y eso, tarde o temprano, se sabe. Y pesa, pesa mucho. Gracias por tu candela.

LO DIFERENTE

Miramos lo diferente, lo que nos contraría o lo que no se ajusta a lo que queremos oír, con sospecha. Aquello que no cuadra con nuestras cuatro coordenadas básicas lo ignoramos. Lo minusvaloramos pensando que el otro es un pobre hombre, que no tiene ni nuestras capacidades ni nuestro sentido; que no es ni tan leído ni por supuesto tan inteligente. Ocurre a veces, que incluso necesitamos pisarlo hasta que queda eliminado, buscamos terminar con toda su buena fama tan sólo porque un lado o cara de su presencia no nos gusta. O porque tan sólo uno de sus lados, silenciosamente, nos hace pequeños.

La mayoría de las veces no somos conscientes de que lo diferente nos complementa, y que también nos hace más reales y certeros. Absortos en lo geniales que somos, no vemos que frente a lo diferente, al intentar comprender su sentido en el mundo, nosotros afianzamos nuestra mirada sobre ese mismo mundo. Que nuestras coordenadas tendrán un mejor sentido y probablemente más significado si son enfrentadas a lo que la contraría; y que contrastando, conseguimos las certezas que realmente tienen peso. Las verdaderas certezas. Y que todo aquello que las acompaña ruidosamente y sin sentido, muchas veces, cae con todo su peso ante la medida de lo diferente. Es intentar separar el grano de la paja, ampliar la perspectiva de la verdad, a ello nos empuja lo diferente. Pero no, ensimismados como estamos en nuestra propia mirada, en nuestra palabra y en las cuatro coordenadas que nos mueven junto a sus ridículas sinfonías, anulamos todo aquello que es, por diferente e incomprendio, un valor para hacernos pensar. La duda es el primer paso de la certeza.

Quizá la soberbia nos haga ser así, y probablemente sea sólo un gesto de supervivencia. La soberbia lo sabe bien, sabe que al acercarse a aquello que es diferente, todo lo que somos y nos habita pudiera acabar en un fundido en negro; en la nada. Descubrir de repente, que nada sólido nos sostiene. Por eso la soberbia es tan pacata. Yo imagino la mirada de la soberbia así; despectiva, ignorante y cobarde. Me dan pena los soberbios; son pobres supervivientes nadando a contracorriente para no llegar a ser eliminados por la levedad de la mirada tan corta que sostiene su mundo. Son cobardes los soberbios. y se hacen pequeños ellos solos.

(...)

** uff... hoy ha sido un día complicado. ¿Se nota?... ay, ay, ay...




Película soberbia: EL MERCADER DE VENECIA. 2004.
Enmarcada en la Venecia del siglo XVI, esta eterna comedia dramática de Shakespeare sigue el destino y la fortuna de un grupo de nobles cristianos y de su relación con el prestamista judío Shylock.

ESA ERES TÚ


¿Cómo late el presente ante la ausencia de futuro? ¿En qué se posaría nuestra mirada si un día, de repente, presentimos nuestra ausencia en las cosas que ahora tocamos? ¿Qué esencia tendrá tu alma cuando lo único que queda es este presente, este aquí, este ahora? Todo eso, todo eso que late cuando ya no hay futuro, todo eso que sale necesariamente ante la ausencia del tiempo, todo eso, es lo que tú eres. ¿Lo podrías pensar?

Ante ese llanto ilimitado, conmovido, atrapado por la ausencia de futuro, late toda nuestra querencia. Nuestra permanencia se quisiera quedar en las cosas que observamos, en las personas que acariciamos… querríamos la eternidad para ese tacto, para esa mirada. Esa sensación de prisa que a veces sugerimos cotidianamente de una forma tan banal, se tornaría algo ridícula. Cuando ya no hay tiempo para abarcar la posibilidad, de repente, sientes que eres; y necesitas la brisa, el aire, el horizonte. Necesitas ampliar la percepción exacta de tu tiempo. Despiertas.

Queremos ser. Queremos permanecer. Dejar con sonido las palabras que sostienen nuestro mundo. Enlazar nuestra presencia a las cosas que fueron importantes para nosotros. Trabar el brillo de nuestra mirada a los ojos de las personas a las que tanto queremos. Pronunciar cada palabra en su exacto significado, ese que necesariamente tienen para nosotros. Hacer aquello que no debiera esperar. Aquello que de no ser realizado, se quedará sin tiempo, sin espacio, sin sonido. Y sin presencia nuestra alma. De repente, esa eres tú. Esa que busca el espacio de lo verdadero, de lo que necesariamente ha de ser interiorizado, de lo que has de llevarte en tus manos inmóviles, todo, todo aquello que ya no puede esperar. Ese momento en el que al llegar al Todo, ya no necesitas esperar nada. Eres, esa eres tú.

Atrévete a caminar bajo la lluvia. ¿Podrás sentir su tacto?

** Película de permanencias: Mi vida sin mí, de Isabel Coixet.

EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE.

AÑO1983 DIRECTOR Peter Weir GUIÓN C.J. Koch, David Williamson, Peter Weir (Novela: C.J. Koch) REPARTO Mel Gibson, Sigourney Weaver, Linda Hunt, Michael Murphy, Bill Kerr, Noel Ferrier

Impecable. Esta película ha ocupado mi tiempo en esta tarde de domingo. No está nada mal. He vuelo a disfrutar con esta historia.

La trama narra la experiencia de un joven reportero Guy Hamilton (Mel Gibson) cuyo primer destino como periodista es Indonesia. El país está inmerso en una guerra civil, la intensidad de la información es palpable; las revueltas, la pobreza, el poco valor de cada vida… Allí conoce a Billy Kway (Linda Hunt) que será su compañero gráfico, que será la piedra de toque en la mirada de Guy. Trabajará al lado de Kumer, su ayudante, quien le va a recibir al aeropuerto, quien le enseñará el valor de la amistad, siempre por encima de cualquier ideología. También se verá arrastrado por una historia de amor de la mano de Jil Bryant (Sirgoney Weaver), funcionaria de la embajada inglesa.


Me ha impresionado Billy Kwan, interpretado por Linda Hunt, quien ganó un Oscar por esta interpretación: un fotógrafo nativo que será la sombra de Guy. Es una película para pararse absolutamente, quedarse en muchas de sus conversaciones. Yo aquí he elegido las que más me han impactado, pero sin duda, cuando la vuelva de nuevo a ver… me pararé en otras también sorprendentes. Os dejo algunos de esos trozos. Ha sido una estupenda película para el día de hoy, San Francisco de Sales, patrón de los periodistas.



Conversación entre Guy Hamilton y Billy Kwan. Se acaban de conocer. Billy siente que Guy puede ser el amigo…
 Billy _ Y la gente le preguntaba: Entonces… ¿qué debemos hacer?
Guy _ ¿Quién dijo eso?
Billy _ S. Lucas, capítulo 3, versículo 10. ¿Qué debemos hacer?... Tolstoi preguntó exactamente lo mismo. Incluso escribió un libro con ese título. Estaba tan indignado por la pobreza que veía en Moscú que una noche fue a los sectores más pobres y repartió todo el dinero que tenía. Usted podría hacer eso ahora. Cinco dólares son una fortuna para cada una de estas personas.
Guy _ No serviría de nada, no sería más que una gota en el océano.
Billy _ Ahmmmm… a esa conclusión llegó Tolstoi. Y yo no estoy de acuerdo.
Guy _ ¿Y cuál es la solución?
Billy _ Bueno, en mi opinión uno no deber ver los problemas de manera global, debe hacer lo que puede para aliviar las pequeñas miserias que se le presentan cotidianamente.
Guy _ ah…
Billy _ ¿Le parece ingenuo, verdad?
Guy _ Sí.
Billy _ La mayoría de los periodistas piensan así.
Guy _ Hemos de mantener nuestra objetividad.
Billy _ Típica respuesta de un periodista. Le deseo suerte. Mañana la va a necesitar. Váyase a casa y procure dormir.


... pero Billy Kwan llega a su propia reflexión sobre la persona que es Cuy Hamilton.  
"Eres capaz de traicionar. Es posible que me haya equivocado contigo. Abusas de tu posición de periodista y el riesgo empieza a emocionarte. Dibujas cuidadosamente una raya que te separa del mundo. Has convertido tu profesión en una especie de fetiche que imposibilita toda clase de relaciones duraderas porque crees que podrían entorpecer tu carrera… porque no sabes darte… ¿por qué no aprendes a amar? "




Conversación entre Kumer y Guy Hamilton.

Kumer _ ¿Soy un hombre tonto?
Guy _ No.
Kumer _ Entonces… ¿por qué he de vivir como un pobre toda mi vida?
(…) Se despiden.
Kumer_ Suerte. Cuando tome un café, piense en mí. Yo siempre sueño que estoy en un bonito café europeo tomando un café.

LEJANÍA

“Las mujeres son la única esperanza de África, amigo mío... Sólo damos comida a las mujeres. En los hombres... No confiamos en esos idiotas ni para que nos digan si es de día o es de noche. No señor. Venden nuestras gachas en los mercados. Hacen que sus mujeres preparen bebidas fuertes con ellas. Compran cigarrillos, armas, chicas. Los hombres son unos inútiles. Las mujeres hacen los hogares, los hombres hacen la guerra. Toda África es una gran lucha de sexos, amigo mío. Y la mujeres son las únicas que se dedican a hacer el bien.”
Markus Lorbeer, en “El Jardinero Fiel” de John Le Carré




Cuando ví esta película por primera vez, me fascinó. Me enganché enseguida a la historia. Dejé pasar un tiempo, y me leí el libro. Y quizá porque ya sabía cómo acabaría la historia, o quizá por la falta de los colores de Africa, siempre quise volver a la película. Pocas veces ocurre así, al revés; que la película es mucho más un todo que la historia del libro. Inolvidable.

Hoy que la he vuelto a ver, resuenan aún en mi retina los colores de Africa. Todo su silencio. Allí, donde la vida se pierde entre un lamento de sonoridad insonora. Nadie parece oír. La vida vale muy poco en algunos lugares, para nosotros los occidentales, esas vidas valen muy poco allí y sin embargo, cuando puedes escuchar, te das cuenta de que es impresionante oír el eco de ese continente de dolor. El eco de la sonrisa africana. Más allá de los confines del mundo, resonará ese eco. Y seremos juzgados por ello. Por no oír lo que se nos daba. Por dejar pasar de largo la oportunidad que se nos ofrecía para estar al lado de ese sonido.

Y en esta mezcla de sentimientos, he recordado a la madre de silencio que ayer estaba ingresada al lado de mi hija. Su niño enfermo, su bebé en la cuna, y ella allí, tan ensimismada en el silencio. Madre africana de silencio_ me dije. No conocía mi lengua, evidente que yo tampoco la suya. Me limité a sonreír. Ella permanecía atenta a la la sonrisa que me salía cuando miraba a su bebé tan hermoso. Cómo me hubiera gustado poder cogerlo. No me atreví por miedo a romper una intimidad. Observé qué soledad destilaban sus ojos aun cuando sostenía al bebé en sus brazos. Sólo estuve unas horas a su lado en el hospital, mientras terminaban unas pruebas, luego mi hija y yo nos fuimos sin hacer demasiado ruido para nos despertar al bebé. Dijimos bajito adiós y ella sonrió. Se quedó de nuevo ensimismada en su silencio. Y pensé en lo pequeño que era todo lo que se le ofrecía, qué pequeña toda nuestra sanidad nacional, en relación a lo que había perdido. No le quedaban ya arrestos a su sonrisa africana. Las dos horas fueron de silencio entre gestos amables y sonrisas tímidas. Pero no hubo sonido de risas africanas, no las pudimos sentir. Fueron tragadas por el silencio, y quizá también, por el miedo. Desde su silencio, todo le tenía que parecer hostil, lejano e insonoro.


AL LADO DE LOS OTROS.

Recuerdo que fue una noche, estaba planchando y echaban por la tele esta película: Soldados de Salamina. Sin haber tenido intención de verla, me ví atada al hilo de la historia. Y fue en esta escena cuando de repente se paró el tiempo: Alguien rompe la tensión. Un ser con su gesto, con una canción, hace que aflore la calidez de lo cercano, de algo que se siente propio. Y en ese momento, las almas que sufren pueden sonreír. Y yo sé que esto, esto, a veces sucede...

Recordé otros escenarios, otros momentos, otros instantes de intensidad y congoja. En esos momentos en que he sido testigo de ese "algo" que nos hace sabernos iguales, en ese minuto intenso en que se desdibujan las diferencias y se perfila la mirada del contrario como un igual. Instantes en los que sólo se siente el latido de la esencia, de ese "ser" que late en cada uno de nosotros.

Y ocurre... Suelen ser momentos de incertidumbre, miedo y desolación. Y también de consuelo.
Es en esos momentos cuando verdaderamente nos sentimos al lado de los otros. Son instantes que se cuentan con los dedos de la mano.


COSMOS

Todo puede ser posible si la pasión no se deja arrastrar.
Enhorabuena Diego, d
esde el recuerdo de hace quince años.

(...)

Diego Fandos – director.


Cosmos es una película que trata diferentes historias entrelazadas: una es de la de Oihana, la propietaria de un café, una chica muy jovencita; otra es la de Javier Uranga, un señor de cierta edad que es cliente habitual de este café y por otra parte la historia de Iñaki Larrea, que es un empresario que ha estado secuestrado durante 9 meses y luego vuelve a casa. Todos estos personajes son diferentes entre si, pero tienen en común el rasgo de la soledad y esta soledad se va a ir resquebrajando, va a perder cierta solidez bajo el prisma de la mirada de un cosmonauta soviético que está perdido en el espacio.

DELIRIO Y DESTINO


CONFESIÓN.
Interior y exterior.
Ficción y realidad.
Valentía y cobardía.
Plenitud y ausencia.
Pasión e inocencia.

EXISTES.
Vienes y te vas.
Te quiero y te olvido.
Aurora y esperanza.


PERSONA E HISTORIA.
Tú y yo.
Ser y estar.

Fracaso y exilio.

DELIRIO Y DESTINO

(...)

Imagen: pintura de J.L. Quereda.

LA FIERA DE MI NIÑA

Así comienza...



... y a partir de ese momento la vida de David es otra.

Y hoy, la recordé. Y aquí está, como está el recuerdo de la niña que fui, aquella que era capaz de morirse de la risa con la cara de David, con los caprichos de Susan, el lindo gatito ... y mientras se oía la melodía de aquella canción...
... TODO TE LO PUEDO DAR, MENOS EL AMOR, BABY.


Y sigue la resonancia de aquellas risas, su presencia clara hoy, en que al lado de las peques que me acompañan... he vuelto a ver la película.

Y a mí, que me hubiera gustado tener el "swing" de Susan, que tú fueras tan tonto como David, y que... que estuvieras loquito por mis huesos, pero claro; yo no sé jugar al golf, y mis huesos, mis huesos están profundos, y tú, tú... tú no eres tonto, pero que nada tonto...
... ay, ay, ay.
*(mqm)

EL LADRÓN DE BICICLETAS


Poder ganarse un futuro.
Caminamos para llegar a aquello que anhelamos,
para sostener el futuro de nuestros hijos con la mirada.
Y sin embargo, son ellos, a veces,
los que sostienen la nuestra.
Así... tan en silencio.

Esta película de Vittorio De Sica ganó un oscar en 1949 a la mejor película en habla no inglesa.

Antonio, el protagonista, consigue un trabajo que supone para él un estado de equilibrio, algo aproximado a esa palabra tan ajada que es la felicidad. Ante esta nueva circunstancia vuelve a sentirse una persona digna, sabe que su esfuerzo va a dar de comer a su familia. Para trabajar necesita un bicicleta, así que su mujer y él venden parte de las cosas que son su pequeño mundo para conseguirla. Sabe que ese gesto sostendrá el porvenir tan deseado. Pero la dicha se verá truncada, pues le roban la bicicleta. Su búsqueda hilará la trama de la historia. Una historia que está llena de gestos, perspectivas, miradas. Será una búsqueda dura, a través de ella iremos al encuentro de lo que nos enfrentará al realismo más duro; la mirada vacía de aquellos a quienes les ha sido robado el porvenir. La mirada del futuro cuando se queda sin posibilidad es la que encontramos en Antonio cuando deambula por las calles buscando su bicicleta. Sin posibilidad, no podemos sostener el futuro de nuestros hijos, pero necesitamos saber que el porvenir nos está esperando. Sin esa esperanza, no podemos continuar.

Poder ganarse un futuro habita en cada una de las posibilidades que el presente contiene.



El niño, testigo de todas las actuaciones de su padre, acoge la mirada de un padre derrumbado. Nada más infinitamente duro. Nada tan desgarrador como ese dejar de ser héroe en la mirada brillante de un hijo. En el tiempo final de la película, padre e hijo caminan pensativos, unidos por lazos invisibles. Y en primer plano, el gesto de una mano... esa pequeña mano que es recogida por una mano fuerte, llena de rabia, y protectora. Siempre protectora.

La interpretación de Lamberto Maggiorani en el personaje de Antonio es de una desolación infinita. Es curioso saber que no era un actor profesional, sino el obrero de una fábrica. Él sí podía saber lo que se esconde detrás de la mirada que sabe perdido el porvenir, no necesitaba interpretar. Su expresión es la de quien ve su porvenir truncado, justo en el momento antes de haberlo tocado. Es ese vacío de futuro, que es todo un grito de silencio, lo que ahora se toca; la existencia está en juego. Sabe que está solo. Y que a su lado permanece la mirada de su hijo, sus manos, sus pasos. Y sabe que a pesar de todo, quiere poner en sus pequeñas manos un trozo de esperanza, una especie de descanso, una tregua. Y se le ocurre entonces comprar un trozo de pizza, un trozo de tiempo que huela igual que una tarde de sábado.

Es una película de respiración lenta y contenida.

Y será cierto... perdida la mirada,
aún seguiremos buscando el porvenir.
Como si fuera un instinto, un reflejo,
la terca conspiración de la esperanza.


DENTRO DEL LABERINTO

El laberinto.
Jorge Luis Borges.

Zeus no podría desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredes que es mi destino.
Rectas galerías que se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.
En el pálido polvo he descifrado
rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
o el eco de un bramido desolado.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
éste el último día de la espera.

(...)



Lagarto, esto es una especie de guiño hacia tu espacio;
ese laberinto que tantas cosas me devuelve de la persona que ahora soy.

LÁGRIMAS EN LA LLUVIA



El silencio se podría tocar en ese último instante del tiempo.

Está cargado con todos los recuerdos, con todas las presencias y ausencias de los días, con todas las esperanzas con las que se vivió, y con todas las desilusiones que se afrontaron. En ese instante de silencio en el que se recoge toda una vida, la vida entera, en ese escenario de misterio y silencio que es el último adiós, se presenta toda nuestra existencia. Somos plenamente en nuestro nombre.

Y nos quedamos consumidos por la respiración entrecortada, y con la mirada alejada, quemada por la fiebre de las palabras. Fiebre que es como un flotar para asirse a las palabras que nos dictan que es la hora de adentrarse en el misterio.
It´s time to die...

Nunca ningún silencio es tan infinito.
Ni la soledad tan llena de sonido.

CIUDADANO KANE


El verano suele tener ratos de ocio, ratos que a modo de siesta nos dejan cierto descanso. Así son estas tardes o noches de cine que en verano son más frecuentes. Todo un regalo. Ayer volví a ver esta película que a día de hoy, me sigue fascinando.


Hay quien juzga esta historia como la mejor película de todos los tiempos. Yo no tendría argumentos para demostrarlo, sólo sé que la historia es atractiva y profunda, que mantiene en todas sus escenas el interés, que es una metáfora de la infinitud de miradas que se pueden realizar sobre una persona. A mi juicio es una película que deslumbra en el momento en que uno se mete en ella y va descubriendo los numerosos detalles que crea este impresionante puzzle que siempre es una persona, en este caso, el puzzle, ficha a ficha, de quien fue Charles Foster Kane. Intuyo además, que esto no se observa fácilmente en esa primera vez que te acercas a la película, sino cuando ya has pasado sobre ella varias veces. Cuando ya cada detalle visual, que son innumerables, se va quedando en la retina y nos va mostrando esa gran cuestión de fondo que la historia va dejando en su devernir. Esa multiplicidad de miradas que reposan en una sola persona, y esa cuestión latente sobre el poder.


¿Puede un hombre querer todo el poder tan necesariamente y con tanta avidez? ¿Puede un hombre quererlo todo hasta llegar a perder su alma?


El argumento de la película es muy sencillo. El magnate de la prensa Charles Foster Kane fallece acompañado solamente por sirvientes en su gran mansión, y la última palabra que pronuncia es "Rosebud". Con la intención de averiguar su significado un periodista comienza una investigación e intenta entrevistar a las personas que vivieron y trabajaron con Kane. En los encuentros con cada una de esas personas afloran vivencias y recuerdos que ayudan a modelar la compleja imagen del fallecido millonario, pero a lo largo de la película esa palabra es un misterio. Sólo el espectador conocerá su origen y significado y su relación directa con las pequeñas cosas que al final son las que sostienen nuestra presencia.


Ciudadano Kane es la historia que nos habla de las cosas perdidas, de las despedidas que supone ir viviendo, y del anhelo, consciente o inconsciente, que arrastramos por esa pérdida. Una historia que se presenta como un puzzle en el que se van colocando las piezas y donde cada pieza es la mirada del otro, aquella perspectiva que los demás percibieron al estar ante la presencia de Kane. Una historia de valores, de valores esenciales, rotundos e infinitos, y de su pérdida.


Nada compensa la ausencia de alma, nada, pero entramos ya en una valoración personal. Ayer fue tarde de cine.

DESPEDIDAS

Para mi, la única cosa verdaderamente natural sería desaparecer junto con mi mundo africano; me parece una parte vital de mi misma en idéntica medida que mis ojos o que cualquier talento que yo pueda tener.

Yo tenía una granja en Africa, al pié de las colinas de Ngong...
... resulta muy difícil contemplar toda una parte de la vida de una y decir: no queda nada de todo esto.




Creo que la vida, para devolvernos algo, nos exige que la amemos, no solemante a alguno de sus aspectos, y no solamente nuestras ideas e ideales, sino que amemos la vida misma en todas sus formas... Pienso que las personas que sienten este amor, incluso las menos dotadas y las peor equipadas, reciben muchísimo de su propia existencia, mientras los más dotados, a quienes esta amor falta, son en reliadad muy pobres. 


Tengo la convicción de que la vida es muy bella, rica y grande; y lo seguiría pensando aunque acabara muriendo en un basurero. Y esto es lo que siempre deseo para tí, querido hermano, que veas el bello rostro de la vida a través de todas las miserias que tendrás que ver, y sin perder la fe. Seguir viendo la esencia interior de las cosas, la sensación del gran valor de lo divino, del talento, de lo particular, de la belleza; del temor a verlo derrumbarse y derramarse sin haberlo acariciado tan siquiera.

(...)

La tumba en las colinas...
_ Aquí están tus gansos tristes, dijo.
Vi gansos grises sobrevolando los llanos
Patos salvajes en el aire alto
Inmuntables de horizonte a horizonte
Con sus almas endurecidas en sus gargantas
Y su gris blancura ondulando en los enormes cielos
Y los rayos de sol sobre las colinas arrugadas.
Luego se fue para siempre, despidiéndose con la mano.




En la estación de Samburu bajé del tren mientras echaban agua a la máquina y paseé con Farah por el andén.
Desde allí, al suroeste, vi las colinas de Ngong. La noble ondulación de la montaña se alzaba sobre la tierra llana, toda azulada como el aire. Pero estaba tan lejos que los cuatro picos parecían insignificantes, apenas distinguibles y muy diferentes a como se les veía desde la granja. La silueta de la montaña fue borrada y nivelada lentamente por la mano de la distancia.

Tengo la sensación de que en el futuro, me encuentre donde me encuentre, me preguntaré siempre si estará lloviendo en Ngong.


Thomas Dinesen fue a recibir a su hermana a Marsella, donde desembarcó el 19 de agosto de 1931. Llegó en el S/S Mantola. Al cabo de varios días de estancia en Montreux, donde Karen Blixen repuso algo sus fuerzas en la clínica Valmont, continuaron el viaje a través de Europa. El 31 de agosto regresó a casa de su madre, Rungstedlund, la casa donde Karen Blixen iba a pasar el resto de su vida.


Regresar a los brazos de una madre y ser recibida en ellos es el mimso milagro eterno y natural que cuando florece el bosque todos los años; la tierra, abierta y desolada, donde soplan los vientos contra ella, se ahueca súbitamente en bóveda, como un cobijo, y entonces todo al mismo tiempo, libre y fresco, se inclina sobre mí como para bendecirme, y por ese camino marcha una como con una bendición permanente...
Karen Blixen


* Cartas desde África. Isak Dinesen. Editorial Alfaguara.
* Memorias de África. Isak Dinesen
.
Una película de horizontes: Memorias de África.
(para Blanca Beorlegui, que también encontró en Africa su horizonte infinito)

UNA PELÍCULA HABLADA

Dirección y guión: Manuel de Oliveira
Países: Portugal, Francia e Italia.
Año: 2003.
Interpretación: Leonor Silveira (Rosa María), John Malkovich (Capitán John Walesa), Catherine Deneuve (Delfina), Irene Papas (Helena), Stefania Sandrelli (Francesca), Luis Miguel Cintra (Actor portugués), Filipa Almeida (María Joana).

La película narra el viaje de Rosa con su hija. Rosa es profesora de Historia. El crucero les da la oportunidad de conocer las ruinas de Pompeya, Atenas, Estambul, las pirámides de Egipto. Es un viaje a través de la civilización mediterránea y una evocación de todo aquello que ha marcado nuestra cultura occidental. En el crucero, Rosa María conoce a tres mujeres y a un hombre que le van a impactar: una prestigiosa empresaria francesa, una famosa modelo italiana ya retirada, una actriz y profesora de canto griega y el capitán del barco, un americano de origen polaco.

En el salón del barco, cenan todos juntos en la mesa del capitán, cada uno habla en su lengua de origen y todos comprenden lo que el otro quiere decir en su propia lengua. La ilusión del no límite en lo expresado, en el entendimiento del otro que transciende a mi sonido, tan diferente del suyo.

La película te deja un nudo.

Y en un pensamiento, en esa necesidad que debemos cumplir, la de volver la vista al pasado, a los instantes que son nuestra raíz, que son todavía nuestro ayer, recordar el tiempo de las voces que nos precedieron. Hemos de encontrar la esperanza perdida, rescatar la visión de un orden del que nos sintamos formar parte. Y transcender... superar todo aquello que sólo en apariencia nos hace diferentes. Buscamos ser capaces de saciar esa necesidad universal que es pasión: la necesidad de comunicarse. Ser capaces de regalarse a un otro y de recibirlo a través de la palabra que es sonido.

LO QUE NO SABEMOS VER

Tener nombre es tener un origen claro, pertenecer a una estirpe, tener un destino al lado de los otros. Sentirse llamado con voces inconfundibles, sentirse ligado y obligado, saber quién soy yo al lado de los otros.

Tener nombre es sentir un peso, sentir la llamada de los que se llamaron como nosotros.

Difícil abandonarse a la vida con confianza si previamente no ha habido un otro, difícil creer en nada si no hemos ido creciendo así, sintiéndonos guiados por una mano fuerte y delicada que sabe medir, al lado de una mirada ante la cual no cabe simulación. Que sabe quiénes somos.

Y a veces... no sabemos ver. No sabemos mirar la grandeza del que es diferente.

_ Noooooooooooooo.

_ No. Yo... yo no soy ningún mosntruo... no soy ningún animal.

Soy un ser humano. Soy un hombre.

El hombre elefante, de David Lynch.

INMORTALIDAD



Quiero tu inmortalidad a mi lado, saber que de algún modo te quedarás. Permanecer. Poder seguir tocando tu voz con mis manos, como ahora lo hago todos los días. Quiero la infinitud de tu presencia conmigo, al lado de mis sentimientos también infinitos. No me asusta mi final, sino mi limitación cuando tú ya no estés a mi lado. Quédate. Quisiera que te quedaras siempre como eres ahora. Pero la vida es siempre un límite que tiene que ser saltado. Abismo infinito. Misterio.

I WILL BE BACK.

Te irás. Y regresarás. Estarás en el tacto de este pequeño cuaderno. Permanecerás para siempre en estas manos que son como las tuyas. En esta mirada que aprendió a enfocar a tu lado con el mismo brillo de tus ojos, con el que me hiciste mirar las cosas que que tú mirabas. Como tú las mirabas. Mis manos siempre en tus ojos, mis manos de niña.

Silencio. Permanencia. Inmortalidad.

Tu presencia siempre a mi lado,

en la presencia de estas palabras,

en el tacto de las lágrimas que ahora siento,

en todo este dolor que presiente tu despedida.

Inmortalidad.

Una película inmortal: El paciente inglés.