y cierta dosis de ingenuidad.
BELLA
y cierta dosis de ingenuidad.
COMETAS EN EL CIELO
La infancia y los ojos de Hassam tienen demasiada fuerza, tanta, que nos aplastan; son la medida de nuestro egoísmo. No se me quitan sus ojos del recuerdo; su carita dulce, su confianza, su nobleza. La fortaleza de su espíritu es tan libre y colorida, como cualquiera de esas cometas. Firme. Incombustible. La fe absoluta en el amigo. El padre de Amir es firme; inescrutable, imperturbable e inutitivo. Tiene un gran amor por su hijo. Su mirada lo mide tal cual es. Y lo ama por encima de su propia dureza, de su posible decepción. El padre de Amir es una muralla infranqueable, una incógnita, un proyecto, la seguridad y la valentía. Amir, inseguro, débil, desconfiado, y cobarde, no alcanza a saltar hacia esa muralla que es su padre; lleno de miedos insondables, camina silencioso observando estático a su padre. Imperceptible ante su inseguridad, sus ojos los absorben todo.
Y por encima de los personajes, las cometas. Y esa lección por aprender que lleva toda una vida, hasta comprender por fin el grito alegre y firme que es siempre la amistad.
Os la recomiendo, ha sido la película del sábado.
EL JARDINERO FIEL
Es una historia de amor inmensa, pero por encima de ella, está el dolor de Africa: el continente de silencio. Para mí África es algo especial. Nunca la he pisado, pero cuando veo sus paisajes en el cine, o en cualquier reportaje, siento que en cada uno de sus colores, en su cielo y en su tierra, hay algo que me emociona visiblemente. Y sin embargo, nunca, nunca, mis pies han estado en suelo africano. Y si por unos instantes, a lo que se enfrenta mi mirada es a unos ojos de infancia africana, entonces el silencio se queda en nada y el alma llora. Inevitablemente. Qué poco valen tantas vidas inocentes. Este es el duro transfondo de la película; denunciar la idea de que para proteger nuestro cómodo mundo hemos de pasar por la compra de muchos seres inocentes a un precio irrisorio. No es la primera vez que hablo de esta película, y supongo que tampoco será la última. Me encantan los colores de África, el modo en como la cámara va a posarse sobre cada una de ellos, y también, en cómo es capaz de recoger la complicidad que existe entre Tessa y Justin; una Tessa apasionada y vital al lado de la diplomacia y ensimismamiento que es Justin. Y de fondo, el sonido de África, su latido, que convertirá una historia de amor, en una razón de justicia para la humanidad. La humanidad doliente que es África; esa gran desconocida.
LO DIFERENTE
La mayoría de las veces no somos conscientes de que lo diferente nos complementa, y que también nos hace más reales y certeros. Absortos en lo geniales que somos, no vemos que frente a lo diferente, al intentar comprender su sentido en el mundo, nosotros afianzamos nuestra mirada sobre ese mismo mundo. Que nuestras coordenadas tendrán un mejor sentido y probablemente más significado si son enfrentadas a lo que la contraría; y que contrastando, conseguimos las certezas que realmente tienen peso. Las verdaderas certezas. Y que todo aquello que las acompaña ruidosamente y sin sentido, muchas veces, cae con todo su peso ante la medida de lo diferente. Es intentar separar el grano de la paja, ampliar la perspectiva de la verdad, a ello nos empuja lo diferente. Pero no, ensimismados como estamos en nuestra propia mirada, en nuestra palabra y en las cuatro coordenadas que nos mueven junto a sus ridículas sinfonías, anulamos todo aquello que es, por diferente e incomprendio, un valor para hacernos pensar. La duda es el primer paso de la certeza.
Quizá la soberbia nos haga ser así, y probablemente sea sólo un gesto de supervivencia. La soberbia lo sabe bien, sabe que al acercarse a aquello que es diferente, todo lo que somos y nos habita pudiera acabar en un fundido en negro; en la nada. Descubrir de repente, que nada sólido nos sostiene. Por eso la soberbia es tan pacata. Yo imagino la mirada de la soberbia así; despectiva, ignorante y cobarde. Me dan pena los soberbios; son pobres supervivientes nadando a contracorriente para no llegar a ser eliminados por la levedad de la mirada tan corta que sostiene su mundo. Son cobardes los soberbios. y se hacen pequeños ellos solos.
(...)
** uff... hoy ha sido un día complicado. ¿Se nota?... ay, ay, ay...
Película soberbia: EL MERCADER DE VENECIA. 2004.
Enmarcada en la Venecia del siglo XVI, esta eterna comedia dramática de Shakespeare sigue el destino y la fortuna de un grupo de nobles cristianos y de su relación con el prestamista judío Shylock.
ESA ERES TÚ

Ante ese llanto ilimitado, conmovido, atrapado por la ausencia de futuro, late toda nuestra querencia. Nuestra permanencia se quisiera quedar en las cosas que observamos, en las personas que acariciamos… querríamos la eternidad para ese tacto, para esa mirada. Esa sensación de prisa que a veces sugerimos cotidianamente de una forma tan banal, se tornaría algo ridícula. Cuando ya no hay tiempo para abarcar la posibilidad, de repente, sientes que eres; y necesitas la brisa, el aire, el horizonte. Necesitas ampliar la percepción exacta de tu tiempo. Despiertas.
Queremos ser. Queremos permanecer. Dejar con sonido las palabras que sostienen nuestro mundo. Enlazar nuestra presencia a las cosas que fueron importantes para nosotros. Trabar el brillo de nuestra mirada a los ojos de las personas a las que tanto queremos. Pronunciar cada palabra en su exacto significado, ese que necesariamente tienen para nosotros. Hacer aquello que no debiera esperar. Aquello que de no ser realizado, se quedará sin tiempo, sin espacio, sin sonido. Y sin presencia nuestra alma. De repente, esa eres tú. Esa que busca el espacio de lo verdadero, de lo que necesariamente ha de ser interiorizado, de lo que has de llevarte en tus manos inmóviles, todo, todo aquello que ya no puede esperar. Ese momento en el que al llegar al Todo, ya no necesitas esperar nada. Eres, esa eres tú.
Atrévete a caminar bajo la lluvia. ¿Podrás sentir su tacto?
** Película de permanencias: Mi vida sin mí, de Isabel Coixet.
EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE.
AÑO1983 DIRECTOR Peter Weir GUIÓN C.J. Koch, David Williamson, Peter Weir (Novela: C.J. Koch) REPARTO Mel Gibson, Sigourney Weaver, Linda Hunt, Michael Murphy, Bill Kerr, Noel FerrierImpecable. Esta película ha ocupado mi tiempo en esta tarde de domingo. No está nada mal. He vuelo a disfrutar con esta historia.
La trama narra la experiencia de un joven reportero Guy Hamilton (Mel Gibson) cuyo primer destino como periodista es Indonesia. El país está inmerso en una guerra civil, la intensidad de la información es palpable; las revueltas, la pobreza, el poco valor de cada vida… Allí conoce a Billy Kway (Linda Hunt) que será su compañero gráfico, que será la piedra de toque en la mirada de Guy. Trabajará al lado de Kumer, su ayudante, quien le va a recibir al aeropuerto, quien le enseñará el valor de la amistad, siempre por encima de cualquier ideología. También se verá arrastrado por una historia de amor de la mano de Jil Bryant (Sirgoney Weaver), funcionaria de la embajada inglesa.
Guy _ ¿Quién dijo eso?
Billy _ S. Lucas, capítulo 3, versículo 10. ¿Qué debemos hacer?... Tolstoi preguntó exactamente lo mismo. Incluso escribió un libro con ese título. Estaba tan indignado por la pobreza que veía en Moscú que una noche fue a los sectores más pobres y repartió todo el dinero que tenía. Usted podría hacer eso ahora. Cinco dólares son una fortuna para cada una de estas personas.
Guy _ No serviría de nada, no sería más que una gota en el océano.
Billy _ Ahmmmm… a esa conclusión llegó Tolstoi. Y yo no estoy de acuerdo.
Guy _ ¿Y cuál es la solución?
Billy _ Bueno, en mi opinión uno no deber ver los problemas de manera global, debe hacer lo que puede para aliviar las pequeñas miserias que se le presentan cotidianamente.
Guy _ ah…
Billy _ ¿Le parece ingenuo, verdad?
Guy _ Sí.
Billy _ La mayoría de los periodistas piensan así.
Guy _ Hemos de mantener nuestra objetividad.
Billy _ Típica respuesta de un periodista. Le deseo suerte. Mañana la va a necesitar. Váyase a casa y procure dormir.
Conversación entre Kumer y Guy Hamilton.
Kumer _ ¿Soy un hombre tonto?
Guy _ No.
Kumer _ Entonces… ¿por qué he de vivir como un pobre toda mi vida? (…) Se despiden.
Kumer_ Suerte. Cuando tome un café, piense en mí. Yo siempre sueño que estoy en un bonito café europeo tomando un café.
LEJANÍA
Markus Lorbeer, en “El Jardinero Fiel” de John Le Carré
Cuando ví esta película por primera vez, me fascinó. Me enganché enseguida a la historia. Dejé pasar un tiempo, y me leí el libro. Y quizá porque ya sabía cómo acabaría la historia, o quizá por la falta de los colores de Africa, siempre quise volver a la película. Pocas veces ocurre así, al revés; que la película es mucho más un todo que la historia del libro. Inolvidable.
AL LADO DE LOS OTROS.
Recordé otros escenarios, otros momentos, otros instantes de intensidad y congoja. En esos momentos en que he sido testigo de ese "algo" que nos hace sabernos iguales, en ese minuto intenso en que se desdibujan las diferencias y se perfila la mirada del contrario como un igual. Instantes en los que sólo se siente el latido de la esencia, de ese "ser" que late en cada uno de nosotros.
Y ocurre... Suelen ser momentos de incertidumbre, miedo y desolación. Y también de consuelo. Es en esos momentos cuando verdaderamente nos sentimos al lado de los otros. Son instantes que se cuentan con los dedos de la mano.
COSMOS
Todo puede ser posible si la pasión no se deja arrastrar.
Enhorabuena Diego, desde el recuerdo de hace quince años.
(...)
Diego Fandos – director.
Cosmos es una película que trata diferentes historias entrelazadas: una es de la de Oihana, la propietaria de un café, una chica muy jovencita; otra es la de Javier Uranga, un señor de cierta edad que es cliente habitual de este café y por otra parte la historia de Iñaki Larrea, que es un empresario que ha estado secuestrado durante 9 meses y luego vuelve a casa. Todos estos personajes son diferentes entre si, pero tienen en común el rasgo de la soledad y esta soledad se va a ir resquebrajando, va a perder cierta solidez bajo el prisma de la mirada de un cosmonauta soviético que está perdido en el espacio.
DELIRIO Y DESTINO
LA FIERA DE MI NIÑA
... y a partir de ese momento la vida de David es otra.
Y hoy, la recordé. Y aquí está, como está el recuerdo de la niña que fui, aquella que era capaz de morirse de la risa con la cara de David, con los caprichos de Susan, el lindo gatito ... y mientras se oía la melodía de aquella canción...
... TODO TE LO PUEDO DAR, MENOS EL AMOR, BABY.
Y sigue la resonancia de aquellas risas, su presencia clara hoy, en que al lado de las peques que me acompañan... he vuelto a ver la película.
Y a mí, que me hubiera gustado tener el "swing" de Susan, que tú fueras tan tonto como David, y que... que estuvieras loquito por mis huesos, pero claro; yo no sé jugar al golf, y mis huesos, mis huesos están profundos, y tú, tú... tú no eres tonto, pero que nada tonto...
EL LADRÓN DE BICICLETAS

Esta película de Vittorio De Sica ganó un oscar en 1949 a la mejor película en habla no inglesa.
Antonio, el protagonista, consigue un trabajo que supone para él un estado de equilibrio, algo aproximado a esa palabra tan ajada que es la felicidad. Ante esta nueva circunstancia vuelve a sentirse una persona digna, sabe que su esfuerzo va a dar de comer a su familia. Para trabajar necesita un bicicleta, así que su mujer y él venden parte de las cosas que son su pequeño mundo para conseguirla. Sabe que ese gesto sostendrá el porvenir tan deseado. Pero la dicha se verá truncada, pues le roban la bicicleta. Su búsqueda hilará la trama de la historia. Una historia que está llena de gestos, perspectivas, miradas. Será una búsqueda dura, a través de ella iremos al encuentro de lo que nos enfrentará al realismo más duro; la mirada vacía de aquellos a quienes les ha sido robado el porvenir. La mirada del futuro cuando se queda sin posibilidad es la que encontramos en Antonio cuando deambula por las calles buscando su bicicleta. Sin posibilidad, no podemos sostener el futuro de nuestros hijos, pero necesitamos saber que el porvenir nos está esperando. Sin esa esperanza, no podemos continuar.
Poder ganarse un futuro habita en cada una de las posibilidades que el presente contiene.
El niño, testigo de todas las actuaciones de su padre, acoge la mirada de un padre derrumbado. Nada más infinitamente duro. Nada tan desgarrador como ese dejar de ser héroe en la mirada brillante de un hijo. En el tiempo final de la película, padre e hijo caminan pensativos, unidos por lazos invisibles. Y en primer plano, el gesto de una mano... esa pequeña mano que es recogida por una mano fuerte, llena de rabia, y protectora. Siempre protectora.
La interpretación de Lamberto Maggiorani en el personaje de Antonio es de una desolación infinita. Es curioso saber que no era un actor profesional, sino el obrero de una fábrica. Él sí podía saber lo que se esconde detrás de la mirada que sabe perdido el porvenir, no necesitaba interpretar. Su expresión es la de quien ve su porvenir truncado, justo en el momento antes de haberlo tocado. Es ese vacío de futuro, que es todo un grito de silencio, lo que ahora se toca; la existencia está en juego. Sabe que está solo. Y que a su lado permanece la mirada de su hijo, sus manos, sus pasos. Y sabe que a pesar de todo, quiere poner en sus pequeñas manos un trozo de esperanza, una especie de descanso, una tregua. Y se le ocurre entonces comprar un trozo de pizza, un trozo de tiempo que huela igual que una tarde de sábado.
Es una película de respiración lenta y contenida.
Y será cierto... perdida la mirada,
aún seguiremos buscando el porvenir.
Como si fuera un instinto, un reflejo,
la terca conspiración de la esperanza.
DENTRO DEL LABERINTO
El laberinto.
Jorge Luis Borges.
Zeus no podría desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredes que es mi destino.
Rectas galerías que se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.
En el pálido polvo he descifrado
rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
o el eco de un bramido desolado.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
éste el último día de la espera.
(...)
Lagarto, esto es una especie de guiño hacia tu espacio;
ese laberinto que tantas cosas me devuelve de la persona que ahora soy.
LÁGRIMAS EN LA LLUVIA
Está cargado con todos los recuerdos, con todas las presencias y ausencias de los días, con todas las esperanzas con las que se vivió, y con todas las desilusiones que se afrontaron. En ese instante de silencio en el que se recoge toda una vida, la vida entera, en ese escenario de misterio y silencio que es el último adiós, se presenta toda nuestra existencia. Somos plenamente en nuestro nombre.
Y nos quedamos consumidos por la respiración entrecortada, y con la mirada alejada, quemada por la fiebre de las palabras. Fiebre que es como un flotar para asirse a las palabras que nos dictan que es la hora de adentrarse en el misterio. It´s time to die...
Nunca ningún silencio es tan infinito. Ni la soledad tan llena de sonido.
CIUDADANO KANE
Hay quien juzga esta historia como la mejor película de todos los tiempos. Yo no tendría argumentos para demostrarlo, sólo sé que la historia es atractiva y profunda, que mantiene en todas sus escenas el interés, que es una metáfora de la infinitud de miradas que se pueden realizar sobre una persona. A mi juicio es una película que deslumbra en el momento en que uno se mete en ella y va descubriendo los numerosos detalles que crea este impresionante puzzle que siempre es una persona, en este caso, el puzzle, ficha a ficha, de quien fue Charles Foster Kane. Intuyo además, que esto no se observa fácilmente en esa primera vez que te acercas a la película, sino cuando ya has pasado sobre ella varias veces. Cuando ya cada detalle visual, que son innumerables, se va quedando en la retina y nos va mostrando esa gran cuestión de fondo que la historia va dejando en su devernir. Esa multiplicidad de miradas que reposan en una sola persona, y esa cuestión latente sobre el poder.
¿Puede un hombre querer todo el poder tan necesariamente y con tanta avidez? ¿Puede un hombre quererlo todo hasta llegar a perder su alma?
El argumento de la película es muy sencillo. El magnate de la prensa Charles Foster Kane fallece acompañado solamente por sirvientes en su gran mansión, y la última palabra que pronuncia es "Rosebud". Con la intención de averiguar su significado un periodista comienza una investigación e intenta entrevistar a las personas que vivieron y trabajaron con Kane. En los encuentros con cada una de esas personas afloran vivencias y recuerdos que ayudan a modelar la compleja imagen del fallecido millonario, pero a lo largo de la película esa palabra es un misterio. Sólo el espectador conocerá su origen y significado y su relación directa con las pequeñas cosas que al final son las que sostienen nuestra presencia.
Ciudadano Kane es la historia que nos habla de las cosas perdidas, de las despedidas que supone ir viviendo, y del anhelo, consciente o inconsciente, que arrastramos por esa pérdida. Una historia que se presenta como un puzzle en el que se van colocando las piezas y donde cada pieza es la mirada del otro, aquella perspectiva que los demás percibieron al estar ante la presencia de Kane. Una historia de valores, de valores esenciales, rotundos e infinitos, y de su pérdida.
Nada compensa la ausencia de alma, nada, pero entramos ya en una valoración personal. Ayer fue tarde de cine.
DESPEDIDAS
Yo tenía una granja en Africa, al pié de las colinas de Ngong...
Creo que la vida, para devolvernos algo, nos exige que la amemos, no solemante a alguno de sus aspectos, y no solamente nuestras ideas e ideales, sino que amemos la vida misma en todas sus formas... Pienso que las personas que sienten este amor, incluso las menos dotadas y las peor equipadas, reciben muchísimo de su propia existencia, mientras los más dotados, a quienes esta amor falta, son en reliadad muy pobres.
Tengo la convicción de que la vida es muy bella, rica y grande; y lo seguiría pensando aunque acabara muriendo en un basurero. Y esto es lo que siempre deseo para tí, querido hermano, que veas el bello rostro de la vida a través de todas las miserias que tendrás que ver, y sin perder la fe. Seguir viendo la esencia interior de las cosas, la sensación del gran valor de lo divino, del talento, de lo particular, de la belleza; del temor a verlo derrumbarse y derramarse sin haberlo acariciado tan siquiera.
(...)
La tumba en las colinas...
Patos salvajes en el aire alto
Inmuntables de horizonte a horizonte
Con sus almas endurecidas en sus gargantas
Y su gris blancura ondulando en los enormes cielos
Y los rayos de sol sobre las colinas arrugadas.
En la estación de Samburu bajé del tren mientras echaban agua a la máquina y paseé con Farah por el andén. Desde allí, al suroeste, vi las colinas de Ngong. La noble ondulación de la montaña se alzaba sobre la tierra llana, toda azulada como el aire. Pero estaba tan lejos que los cuatro picos parecían insignificantes, apenas distinguibles y muy diferentes a como se les veía desde la granja. La silueta de la montaña fue borrada y nivelada lentamente por la mano de la distancia.
Tengo la sensación de que en el futuro, me encuentre donde me encuentre, me preguntaré siempre si estará lloviendo en Ngong.
Thomas Dinesen fue a recibir a su hermana a Marsella, donde desembarcó el 19 de agosto de 1931. Llegó en el S/S Mantola. Al cabo de varios días de estancia en Montreux, donde Karen Blixen repuso algo sus fuerzas en la clínica Valmont, continuaron el viaje a través de Europa. El 31 de agosto regresó a casa de su madre, Rungstedlund, la casa donde Karen Blixen iba a pasar el resto de su vida.
* Cartas desde África. Isak Dinesen. Editorial Alfaguara.
* Memorias de África. Isak Dinesen.
UNA PELÍCULA HABLADA
Dirección y guión: Manuel de OliveiraPaíses: Portugal, Francia e Italia.
Año: 2003.
Interpretación: Leonor Silveira (Rosa María), John Malkovich (Capitán John Walesa), Catherine Deneuve (Delfina), Irene Papas (Helena), Stefania Sandrelli (Francesca), Luis Miguel Cintra (Actor portugués), Filipa Almeida (María Joana).
LO QUE NO SABEMOS VER
Tener nombre es tener un origen claro, pertenecer a una estirpe, tener un destino al lado de los otros. Sentirse llamado con voces inconfundibles, sentirse ligado y obligado, saber quién soy yo al lado de los otros.
Tener nombre es sentir un peso, sentir la llamada de los que se llamaron como nosotros.
Difícil abandonarse a la vida con confianza si previamente no ha habido un otro, difícil creer en nada si no hemos ido creciendo así, sintiéndonos guiados por una mano fuerte y delicada que sabe medir, al lado de una mirada ante la cual no cabe simulación. Que sabe quiénes somos.
Y a veces... no sabemos ver. No sabemos mirar la grandeza del que es diferente.
_ Noooooooooooooo.
_ No. Yo... yo no soy ningún mosntruo... no soy ningún animal.
Soy un ser humano. Soy un hombre.
El hombre elefante, de David Lynch.
INMORTALIDAD
Quiero tu inmortalidad a mi lado, saber que de algún modo te quedarás. Permanecer. Poder seguir tocando tu voz con mis manos, como ahora lo hago todos los días. Quiero la infinitud de tu presencia conmigo, al lado de mis sentimientos también infinitos. No me asusta mi final, sino mi limitación cuando tú ya no estés a mi lado. Quédate. Quisiera que te quedaras siempre como eres ahora. Pero la vida es siempre un límite que tiene que ser saltado. Abismo infinito. Misterio.
I WILL BE BACK.
Te irás. Y regresarás. Estarás en el tacto de este pequeño cuaderno. Permanecerás para siempre en estas manos que son como las tuyas. En esta mirada que aprendió a enfocar a tu lado con el mismo brillo de tus ojos, con el que me hiciste mirar las cosas que que tú mirabas. Como tú las mirabas. Mis manos siempre en tus ojos, mis manos de niña.
Silencio. Permanencia. Inmortalidad.
Tu presencia siempre a mi lado,
en la presencia de estas palabras,
en el tacto de las lágrimas que ahora siento,
en todo este dolor que presiente tu despedida.
Inmortalidad.
Una película inmortal: El paciente inglés.
