PUES ESO...

... ATREVÁMONOS.

Vida. Comunicante. Activa. Transformadora. Unidad de acción. Consciencia de la vida. A la vida la unidad le viene de la experiencia. Vivir es actividad incesante aun en la quietud. Transparencia. Búsqueda. Aceptación y resistencia. Transformación y perseverancia. Accion y conservación. Tú y yo. Género y número. Matemática y gramática. Intuición y evidencia. Cosntrucción y reconstrucción. Recuerdo y olvido. Permanecer y decir adiós. Ruido y silencio. Ser y no-ser.

TODAS LAS MIRADAS DEL MUNDO.


COMUNICAR

Un amigo que tiene un blog, en una de sus entradas, se hacía a sí mismo la pregunta de si padecería algún tipo de adicción porque se dio cuenta de que cuando algo le gustaba o le llamaba la atención sentía la necesidad de compartirlo, de escribirlo en el blog, de comentarlo en el facebook, de colgarlo en el youtube. Decía que se había preguntado sobre esta cuestión de las adicciones porque había ido al cine y necesitaba comentar la película que tanto le había gustado en el blog.

Yo respondía en mi pensamiento a la vez que leía su entrada. ¿Es la necesidad de comunicar una adicción? Pudiera ser, pudiera ser una adicción que padecemos los que tanto necesitamos contar, escribir, filmar…

… y a la vez iba recordando las cosas necesarias que se necesitan para ser un buen periodista…

_ Interés por las cosas que le suceden a tu tiempo.
_ Capacidad para saber expresar esas cosas que suceden.
_ Necesidad de contarlas. No poder estar callado una vez que las has estructurado en el pensamiento. E incluso sin estructurar, que a veces es imposible.

Quizá, quizá, amigo Xabi, se trate de una adicción, no lo sé. Lo que está claro es que si nos conocimos donde nos conocimos… es porque esa adicción, o como quieran llamarlo, la teníamos dentro. Y nada tiene que ver con el medio que hoy utilices, si es un blog… el FB… o la cámara que llevas contigo casi siempre. Esta necesidad de querer contar nos viene ya de hace mucho tiempo. Y nada tiene que ver con el medio que al que hoy te enganchas, la adicción, quizá, ya estuviera inoculada, muchos años atrás.


p.d.: Dejo esta canción que me encanta; sus notas sostienen todo lo que aún está por vivir y por contar.
Y se la brindo especialmente a las personas que están detrás de un blog. A todas.

TARDE DE DOMINGO


La tarde del domingo acaba siendo siempre una tarde melancólica, a veces sosegada, otras no tanto, sobretodo si estamos en invierno. Las tardes de domingo son una especie de tiempo ausente, se diría que pasan sobre nosotros como desasistiéndonos; como si nos dejasen huérfanos de algo que no sabemos muy bien qué es. El tiempo no tiene objetivo, meta, y transcurre en un ir haciendo las cosas que se dejaron pendientes, para las que no hemos encontrado tiempo, por lo general son aquellas que nos da más pereza acometer. En mi caso, los domingos, en su mayor parte, acaban con una tarde de limpieza. Y no siempre acaban tan ausentes como empezaron.

Y no es siempre aburrido, poner la casa en orden es una especie de poner al orden también los pensamientos. No acometemos las tareas rígidamente, con obsesión de ser totalmente exhaustivo, empeñados en reflejarnos en cualquier superficie. Son tareas que se van haciendo a salto de mata. Y entre salto y salto hay pausas, tiempos de parada en los que te quedas mirando un libro que leíste hace tiempo, un jersey que nunca tiras porque tiene mucho sentido, te encuentras unos apuntes que andabas buscando… aparecen las cosas desaparecidas como por arte de magia. Y así, entre cosa y cosa, saltas de pensamiento en pensamiento.


Recuerdas muchas cosas que te han sucedido, también, a personas que conociste y que por el discurrir de la vida están en diferente escenario, a algunas especialmente las echas de menos. Y poco a poco te instalas en el presente. En los silencios que le suceden en el día a día de tu vida. En las veces que has tendido la mirada al otro y no encontraste el eco de ningún sonido. Muchas veces te preguntas por ese silencio. Cómo es posible negarse a alguien que ha salido a tu mismo camino, cómo es posible no percibir su mirada; y si la percibes, renegar de ella sin tan siquiera ofrecerle la oportunidad de darse a conocer. Nos lo han hecho, y probablemente, también lo hicimos. Muchas veces me pregunto por qué no estamos interesados en el otro, en ese otro igual que nos encontramos y al que preferimos obviar. Es sorprendente.

Hoy, con buen ritmo de fondo, también he recordado a las personas que hace veinte años comenzábamos un periplo; la universidad. El tan criticado facebook ha sido un estupendo regalo de enero. Los Reyes Magos efectivamente existen. Abrí una cuenta en dicha red social por curiosidad y ¡voilé!... ahí estaban muchos de los de entonces. Y esta tarde, a ritmo de balleta, he recordado a muchos de ellos. Ha sido formidable poder volver a estar en contacto… y saber que está la posibilidad de ese reencuentro. A ritmo de balleta, he rememorado las personas que entonces conocí. Y me alegra infinito haber vuelto a saber de su vida, de saber instalado en mi ordenador la posibilidad de saber, de enviar un salido, y de hacerles saber que se está, que aún se está en la batalla.

Entre lo uno y lo otro, se ha ido acabando la tarde. Y como aún me queda por hacer la cena, a saber qué retahíla le saldrá a mi pensamiento, por qué enredaderas del recuerdo se quedará amarrado. Porque a mí, la mente, se me desabrocha especialmente si cocino con tranquilidad. Así que… a saber por dónde acabarán rondando estos pensamientos de domingo, en esta tarde lluviosa y como olvidadiza del domingo. Eso sí, la hemos pasado con muy buen ritmo. Os dejo una pequeña muestra de lo que sonaba entre balleta, mopa, trapo del polvo y limpiacristales.


INQUIETUD


Vivir es buscar, dejarse llevar por los múltiples despistes que nos han llevado a otro camino, analizarlos detenidamente por inesperados, también por sorprendentes, y atravesarlos conscientemente. Vivir es admitir el error de lo que una vez quisimos con tanta conciencia, es admitir la libertad de nuestra voluntad equivocada. Vivir es embarcarse amablemente a pesar de las intemperancias de nuestras vidas. Es también apalancarse en esos instantes de equilibrio vividos con esa mezcla extraña que le dan el vértigo y la quietud.

Vivir es un viaje. El viaje hacia el que navegas desde tu libertad. Despistados o no, estamos donde hemos elegido estar.
No es fácil viajar, tampoco es fácil vivir. Y sin embargo, no podríamos prenscindir de ninguna de las dos cosas no siendo a costa de quedar instalados en el gris. Aún así, tarde o temprano buscamos, o nos llega sin buscarla, una ráfaga de color que acaba desequilibrando el escenario. Inesperadamente, todo cambia de significado. Entonces es cuando enciende motores la voluntad. Y un día, de repente, te encuentras en un lugar desconocido; ese lugar al que necesitabas llegar, pero eso a priori no lo sabes. Tienes que recoger la vela de tu barco, dejar que la marea te meza, y volver a calzarte las botas. Más adelante ya se verá y se perfilará el tiempo con su significado, con ese significado que tienen las cosas exactas. Sabrás en esos momentos el verdadero contenido de tu nombre.

Sucede a veces. Pero para ello hay que saber qué intemperancias merecen la pena ser vividas. Y vivirlas a pleno pulmón, a pesar del abismo, a pesar de ese desconocimiento del lugar en el que al final nos encontraremos.



INFINITUD

Os propongo un rato de silencio ante estas imágenes. Que dejéis latir sólo al ruido de vuestro pensamiento acompasado por los sentimientos que la infinitud provoca en vuestra alma. Y yo me pregunto... ¿estaremos solos ahí? Siempre, siempre late en mi pensamiento esa esencia de la búsqueda. Ese saber si hay un otro que también nos busca. Y me quedo pensando en lo necesario que es siempre el regreso, más aún ante viajes que son como el infinito: insondables.

Es preciosa esa pequeña bola, vista así, desde ese espacio que sobrecoge. Esa redondez que tiene un latido tan impactante que habita el dolor y la alegría a la vez.

¿Y tú, qué sientes ante semejante infinitud?

ARMARIOS DE SILENCIO



Un día, cuando menos te los esperas, salta la liebre. Caminas en tu ir y venir de los días rutinarios, vas embebido de tu realidad constante. Esa realidad que está hecha de gestos pequeños, de actividades cotidianas, de miles de situaciones con poco sonido, a veces también de esfuerzos titánicos, y sin embargo, inevitablemente sucede: te encuentras con el no olvido. Te encuentras de frente con un armario invisible, intemporal, eterno. El armario donde fuiste colocando cada uno de los recodos de tu imaginación. Y mientras, la vida iba fluyendo, avanzando, dándote aquello de lo que jamás hubieras podido prescindir mientras ibas colocando en el estante de silencio aquello que te hubiera gustado ser, y que ahora aún permanece ahí, latiendo con su silencio. Eso que late, eso que ahora te es dado poder sentir.

Ahora, frente a ti, todo el recuerdo de lo que un día quisiste, la nitidez de todos aquellos proyectos que inventaste, ideas que ibas recreando en los inicios de cada sueño, de cada noche. Y más que nunca eres consciente de que en aqquel tiempo, sólo estabas aprendiendo a jugar con las palabras, y sabes (entonces también lo sabías) que ellas te elevaban muy alto, por encima de horizontes infinitos, de cimas ensoñadas, y ahí, en ellas, todo tu querer ser sin un perfil concreto, sin concretar. Ilusión, posibilidad, proyecto, futuro. Estabas esperando el porvenir.

Y ahora, sin haberlo pensado, te encuentras frente a ti esos instantes infinitos en que te haces consciente del silencio de la vida, de su inteligencia, del valor que en el presente tiene el armario de las posibilidades, cada una de ellas, en su reposo sin sonido, sin estridencias, reposo sereno. Hoy, abres ese armario en que estante a estante fuiste colocando tantas cosas que has ido dejando porque la vida, en su devenir, se iba complicando. Visión inesperada la de cada instante de todo aquello que parecía olvido, pero era eso, solo lo parecía. Y no sabes qué hacer con tantos sentimientos reencontrados, con tantas posibilidades, con tantos silencios que aún están para ser sonido… así, todo ello tan desordenado y a la vez tan colocadito. Armarios de silencio.

El reencuentro ha sido un estupendo regalo de este año 2010. Es cierto, una vez más, llegaron los Reyes Magos; sólo que me ha tocado abrir los regalos un poquillo más tarde. Esta vida es sorprendente. Y me quedo pensando en el reencuentro de todo aquello que se guardó en cada una de esas estanterías. Y observo con emoción su silencio, su permanencia, su no olvido, mientras me sujeto firmemente a todo ese silencio que lo sostiene, a la certeza de que aún es posible ser aquello que aún no somos.



... It's in this room right now
and you've got to fight to
make what's right.
You've got to fight to
make what's right.
You've got to fight to keep
your legendary love...



NIEVE

Sigue nevando. Ojos infinitos que miran la nieve con alegría, esa es la diminuta Ana, estaba feliz por la nieve. Y yo, que me dejaba contagiar. Sorprendentemente. Es bonita la nieve a su lado. Me gusta la nieve si oigo el sonido alegre de su risa, esa risa que a primera hora ya late nada más ver lo blanca que ha amanecido la mañana. Había nevado durante toda la noche y ella votaba de alegría. No había prisas... era el tiempo de vacaciones. Y te dejabas llevar... por ella.

El calor en casa. Afuera todo blanco.
Y un sonido de silencio... cada uno metido en su libro, se lee mucho cuando hay nieve en las ventanas. Era bonita la nieve así, en silencio, al lado de los cinco chiquillos que durante estos días le han puesto sonido a la casa. La nieve vista así, desde este lado de la ventana, se antoja risueña, alegre, cálida. Cada uno de nosotros habitaba infinitos espacios, cada uno sumido en su lectura, y de vez en cuando nos dejábamos alcanzar durante unos segundos por la nieve, justo en ese instnate en que los ojos se tornaban hacia la ventana. Luego se volvían a recostar sobre las palabras de la historia que estábamos habitando, pero se nos quedaba la retina teñida de blanco. Y en los labios una sonrisa.

Sigue nevando. Se me ha quedado en la retina el color blanco de la nieve; infinito, y risueño. Veremos a ver si pienso lo mismo mañana... porque sigue nevando. Y sigue...